MUNDIAl DE BRASIL
Avanza el ejército brasileño
Dos goles a balón parado de sus centrales derrotan a una Colombia superada por las circunstancias. Cuando James recortó Brasil supo sufrir. Ahora, toca Alemania.

El rostro de David Luiz refleja la apoteosis brasileña tras el segundo gol a Colombia.
La Brasil forjada por Scolari a su imagen y semejanza ya está en semifinales, donde le espera Alemania, el 4 de julio en Maracaná. El criticado técnico marginó de la lista a jugadores de buena técnica como Lucas Moura pero ha formado un ejército de soldados que conquistan territorios en las batallas. Y lo hacen en acciones de estrategia culminadas por sus defensas. Todos creen en lo que hacen e incluso Neymar dice, sin ambages, que no está en el Mundial para dar espectáculo sino para ganar.
Con ese mismo carácter que le hizo imponerse en la pasada Copa Confederaciones y avasallar a España en la final, Brasil derrotó a una Colombia timorata al principio, heroica cuando vio todo perdido y quejosa de la permisividad de Velasco Carballo ante las constantes faltas tácticas de los anfitriones.
Se las prometían muy felices los hinchas colombianos con esos cánticos jocosos, a imitación de los argentinos, en los que festejaban el «aburrimiento» de los brasileños y les agradecían que «cuando ven jugar a James, se arrodille hasta Pelé». Sin embargo, la respuesta en el campo de los ‘cafeteros’ no respondió a las altas expectativas generadas. De ahí las constantes miradas al suelo de un desconcertado José Pekerman.
Scolari envió al banquillo a Dani Alves de forma justa, ya que su temporada en el Barça ha sido nefasta y en el Mundial tampoco estaba dando la talla, y buscó más presencia física con Maicon, todavía notable en la Roma.
Y en el centro del campo, volvió Paulinho para ocupar la baja del sancionado Gustavo Luiz. Marcaron territorio los locales desde el minuto uno. Entradas duras y constantes faltas tácticas, sobre todo con James de víctima. Velasco Carballo, muy permisivo, se olvidó de las tarjetas. Lejos de pesarles la presión, la responsabilidad y el escudo, los brasileños salieron en plan campeón. Completaron su mejor arranque del torneo, ayudados también por un gol tempranero. De nuevo fue a balón parado, fruto de un saque de esquina bien tocado por Neymar, fatal defendido y rematado con el muslo por Thiago Silva, al que perdió de vista la ‘Roca’ Sánchez.
Si el partido no se resolvió ya en el primer tiempo fue porque Ospina salvó varios disparos de Hulk. Más que cafeteros, los colombianos fueron un flan. Les temblaba el cuerpo cada vez que un brasileño penetraba en el área o tenían que defender alguna acción de estrategia.
Pudieron inquietar en una contra al anfitrión, pero tras un par de quiebros de James desperdiciaron un cuatro para dos por una lastimosa elección de Cuadrado
El juego se revolucionó tras el descanso. Un golpe franco ejecutado con un disparo seco por David Luiz parecía abrochar el triunfo de la canarinha, pero ahí resucitó Colombia. Pekerman introdujo al sevillista Carlos Bacca demasiado tarde y su presencia ilusionó a todo el país.
Desde que Jamés marcó el penalti, el miedo se apoderó de Brasil, que pasó con cierta angustia y sin Neymar, que se retiró en camilla tras sufrir un rodillazo en la espalda. Y James lloró desconsolado en su despedida.