‘La Saeta’ hizo diana en León
Di Stéfano goleó en La Puentecilla en febrero de 1956, en la única temporada en la que el equipo leonés militó en Primera División. El Real Madrid venció por 0-4.
La Cultural y Deportiva Leonesa militó sólo una temporada en Primera División, durante la campaña 1955/56. El campo de La Puentecilla vivió el 5 de febrero de 1956 la visita del mejor jugador de fútbol de todos los tiempos, Alfredo Di Stéfano. Y como no, ‘La Saeta Rubia’ dejó sello de su presencia en el campo de juego leonés. Goleó a la Cultural juntó a Olsen y Rial (2) para completar el 0-4 a favor del Real Madrid.
Según cuenta la crónica del partido de Roherre en el Diario de León, se le puso el partido feo al Real Madrid hasta que apareció la figura de Di Stéfano.
El primer gol madrileño se produjo como consecuencia de una falta del madridista Marquitos al culturalista Raúl, que el árbitro Fombona no señaló. A continuación el balón fue a parar a los pies de Olsen. El interior del conjunto de la capital de España se fue hacia el marco del portero local Cosme, que cuando iniciaba su salida, Olsen impulsó el cuero a la red leonesa.
El marcador en contra no amilanó a la Cultural, sino que la espoleó. Se lo hizo pasar muy mal a todo un Real Madrid, hasta que emergió la estrella de Alfredo Di Stéfano. El empate del equipo leonés se mascaba hasta que Di Stéfano tomó el mando de las operaciones en el Real Madrid. ‘La Saeta’ no se encontraba a gusto y retrocedió a la demarcación de Marquitos. Desde allí lanzó a Olsen y a Rial como dos punzones hacia la defensa de la Cultural.
Pero el Real Madrid no acertaba a deshacerse de la presión de la Cultural, con Pepín cerca de Muñoz y Galvis tratando de secar a Di Stéfano, mientras que Ponte se encargaba de Olsen y Barbeito de Rial.
Di Stéfano arreó aún más a los suyos en la segunda parte, al tomar el control del juego y mover con sus botas a todo el equipo. Pases y más pases a Olsen y Rial, que no acertaron a marcar el segundo gol a Cosme, hasta que la propia ‘Saeta’ hizo blanco en la portería culturalista y rompió el encuentro con el 2-0.
A partir de ese momento, el lucimiento de Di Stéfano asombró a los seguidores leoneses en La Puentecilla. Su facilidad para crear y proporcionar juego al equipo fue fundamental para que Rial prolongase el marcador final hasta el 0-4.
La Puentecilla se rindió al mejor futbolista del mundo de todos los tiempos. A Alfredo Di Stéfano. Un jugador que dio ejemplo por su carácter de deportista total. Defendía y atacaba al unísono. «Es como jugar con catorce. Hizo del fútbol un arte», recuerdan algunos de los que compartieron vestuario y partidos con un jugador que ha hecho leyenda.