El primer pulso acaba en tablas
James Rodríguez y Raúl García firman el empate entre Madrid y Atlético que deja para el Calderón la resolución del título.
Siqueira despeja de cabeza una jugada dentro del área del Atlético con Cristiano Ronaldo, que acabó lesionado, al acecho.
El Vicente Calderón decidirá el campeón de la Supercopa de España el viernes, tras un empate en una nueva exposición de dos formas distintas de interpretar el fútbol, entre un Real Madrid reactivado por Di María y un Atlético de Madrid al que levantó de la lona Raúl García a dos minutos del final (1-1).
Nada nuevo bajo el sol de un derbi que a su grandeza le añadió en sus últimas reediciones igualdad, gracias al crecimiento del Atlético con el ‘Cholo’ Simeone. Detalles deciden un partido y dictaminarán un campeón para la Supercopa de España tras un duelo de ida en el que el Real Madrid no encontró su fútbol vertical y su rival trabajó a la perfección para destruir.
Habían pasado 87 días de una final de Liga de Campeones inolvidable para ganadores y perdedores, pero sobre el césped pese al cambio de actores en el reparto se mantenía el guión. El Real Madrid salió a por el balón, a encerrar a un rival que juega cómodo en ese papel. Poco importa que jugasen de inicio novedades como Siqueira, Saúl o Mandzukic. El estilo es el mismo. La dureza rojiblanca de la final de Lisboa marcó el inicio. El Atlético defendía bien, se movía como un acordeón para cerrar espacios. Conseguía borrar del campo en el primer acto a Cristiano, frenar la velocidad de Bale mientras el Madrid añoraba la figura de un último pasador como Isco. Un jugador que desequilibrase entre líneas.
Hasta Mandzukic sacaba balones como un defensa más. El nueve robaba en banda a Modric, despejaba todo los córners y cuando recibía un balón en su zona, que pisó poco para desgracia rojiblanca, lo chutaba a portería. Era el minuto 13 cuando tras un intento desviado de Bale, Casillas respondía al disparo centrado del croata.
De golpe apareció el Atlético en terreno rival. En Lisboa lo hizo por un error de Casillas, y ayer perdonó uno del salvador aquel día del capitán blanco, Sergio Ramos. La había tenido el conjunto rojiblanco y le tocaba volver a trabajar mientras esperaba su momento. Desconectó la fuente de alimentación blanca y el Real Madrid nunca encontró el camino del peligro ante el rival más incómodo del mundo. Las luces de alarma se encendieron en el Bernabéu cuando Cristiano no apareció en la reanudación. James ocupó su sitio en el campo y el Madrid buscó un líder. Apareció Bale para chutar por primera vez a portería rival a los 47 minutos. Su latigazo escorado lo repelió Moyá.
Rondaba el gol el Real Madrid, con un testarazo de Ramos y una falta que rompió Bale y perdonó Kroos, solo en el rechace, cuando apareció el alemán para ver el despliegue de Carvajal y el centro del lateral acabó muerto para que James saboreara el éxito en su estreno en el Bernabéu.
Al Real Madrid lo había reactivado la entrada en escena de Ángel Di María. Pero el tanto obligó a adelantar líneas al Atlético de Madrid que acabó encontrando el premio. Iker sacó una mano a Griezmann, antes de quedarse de hielo al ver como un saque de esquina de Koke pasaba entre las cabezas de Carvajal y Marcelo, y el más listo de la clase, Raúl García, marcaba a placer para situar el 1-1 definitivo. La sentencia, en el Calderón.