La media veda mantiene el tono
En estos primeros días las ‘perchas’ de media docena de codornices han sido frecuentes, pero también y en ocasiones resultados bastante mejores.

Julián, en Campo de Villavidel, con su media docena de codornices.
Después del largo puente del 15 de agosto, en el que los aficionados pudieron salir a cazar tres jornadas consecutivas, la media veda entra en la normalidad, con menos cazadores en el campo pero con presencia numerosa tanto en las jornadas matinales como en las tardes en aquellos acotados en los que se permite, pues son muchos los que limitan la caza a las doce de la mañana.
A tenor de los resultados, puede decirse que la media veda regular, incluso buena en ciertas zonas. En estos primeros días las perchas de media docena de codornices han sido frecuentes, pero también y en ocasiones, resultados bastante mejores. Salvo en los secanos y en líneas generales siempre que se disponga de un buen perro, los cazadores se están divirtiendo.
Existía un cierto temor a que las codornices abandonasen de forma prematura los campos a tenor del descenso de las temperaturas, especialmente por las noches. Es probable que algunas polladas que criaron pronto se hayan ido, pero quedan todavía muchas codornices e incluso se detectan polladas tardías que se encuentran en pleno desarrollo.
Otro aliciente de la media veda es la caza de la paloma torcaz y de la tórtola común. A partir del próximo domingo y hasta el final ya se podrán cazar ambas.
Otro año más parece que hay mucha paloma torcaz y poca tórtola común. La mayor de las palomas cría con abundancia en las zonas boscosas o riberas arboladas.
Incluso en los jardines de las ciudades son frecuentes los nidos de estas aves que pasan de ser absolutamente confiadas en el medio urbano a muy desconfiadas en el medio rural.
Su instinto de conservación les permite «oler» la pólvora a distancia. A finales de septiembre o principios de octubre llegarán los grandes bandos procedentes de Europa.
Cuando se abra la veda general el cuarto domingo de octubre, muchas torcaces ya habrán emigrado, pero por el contrario las masas de roble o los campos de girasol recibirán la visita de otras que estarán de paso.