Sello leonés para un campeón del mundo
El bañezano Santiago del Canto ha moldeado la Honda con la que Márquez se apuntaba en Valencia la corona de Moto3. «Ha sido un año increíble al que ha puesto la guinda el título».

El trabajo para poner a punto la Honda de Álex Márquez ha llevado a Del Canto a convertirse en el mejor apoyo del nuevo campeón del mundo. Uno de los 'Siete Magníficos'. Su éxito en el box también ha sido premiado en el podio.
Álex Márquez acaparó buena parte de las instantáneas del Gran Premio de Valencia. No era para menos. Había logrado el título de campeón del mundo de Moto3. Su éxito, no obstante, tiene a otros protagonistas, entre ellos el bañezano Santiago del Canto, su mano derecha en el box del Estrella Galicia Monlau y encargado de poner a punto una Honda que ambos han logrado situar en lo más alto del podio.
Amigos desde hace años, piloto y mecánico hacían realidad un sueño que en 2012 empezaba a escribir sus primeras líneas. Álex y Santiago disfrutaban del título en el CEV, antesala del Mundial al que el menor de los Márquez llegaba sin la compañía del mecánico bañezano, centrado en el 2013 en la puesta a punto de los motores KTM de competición. El cuarto puesto en el campeonato hacía que el leridano requiriera nuevamente los servicios de Del Canto. Otra vez juntos este año la meta no podía ser otra que la corona de campeón con una montura que se ha convertido en la más fiable de la categoría. Y eso que tenía por delante un hueso duro de roer, mejor dos: la KTM y su piloto de referencia, Jack Miller.
«Ha sido un año increíble que al final ha contado con la guinda del título. También duro porque empezamos con una moto que había que evolucionar y acercar a la KTM. Lo hemos logrado e incluso superando a nuestro máximo rival». Santiago, con 29 años, lo tiene claro: «Para llegar el primero no sólo tienes que ser el más rápido. Existen otros factores como la complicidad entre los integrantes del equipo, la armonía. Y nosotros tenemos mucho de eso. Todos tiramos por el mismo objetivo y además, con un piloto como Álex que se considera uno más del grupo, el trabajo, sin duda alguna duro para llegar arriba, se hace más gratificante».
Doce años después
Del Canto, que con 17 años dejaba su casa, familia y amigos en La Bañeza para viajar a Barcelona y enrolarse en Monlau, una de las mejores academias de mecánicos, ha logrado convertirse en un nombre de referencia en los boxes hasta el punto de que el propio Márquez le ha ofrecido dar el salto con él a Moto2. «Es una oferta que agradezco pero considero que para mí ahora el futuro pasa por seguir en Moto3 dentro de la estructura del Estrella Galicia. Siento no poder seguir al lado de Álex pero el nuevo reto que se me presenta por delante como mecánico de Fabio Quartararo es ilusionante. Fabio apunta a ser uno de los pilotos de referencia del Mundial y trabajar a su lado también resultará bonito» (Quartararo ha logrado este año el título en el CEV con una superioridad abrumadora sobre el resto de rivales a pesar de contar con 15 años). Pero Álex no es sólo el único nombre de primera fila a cuya moto ha puesto a punto este leonés. Gadea, Terol, Luis Salom, Redding, Folger, Simone Corsi y María Herrera han pasado por las manos de este genio de los motores. Sobre el Mundial 2014 Santiago recuerda lo intenso de su desarrollo. «No hemos tenido tiempo para relajarnos. Todo lo contrario. Teníamos a Jack Miller como obstáculo complicado y hasta el final se ha tenido que luchar por mantenernos por encima de él». Eso sí, para el mecánico leonés, «la batalla con Miller ha estado marcada por escenarios en los que a veces se ha rozado el límite por su parte. Para ser campeón no vale todo y a veces he temido porque todo nuestro trabajo se fuera al traste por una acción del australiano».
Echando la mirada atrás, a aquel 2002 cuando hacía las maletas para hacer realidad su sueño Del Canto considera que «ni en sueños me imaginaba que iba a estar en este escenario. Siendo bañezano no es extraño que me gustaran las motos, pero en mi caso la pasión siempre ha ido fijada en los motores. En un primer momento pensaba en aprender para trabajar en un taller pero la vida me ha proporcionado otras posibilidades que no esperaba y a las que pocos pueden aspirar. Un título mundial es lo máximo y más que aquel que lo ha conseguido se acuerde de uno. Sé que es mi trabajo pero también que no sólo tienen que acordarse de uno cuando las cosas no van como se quiere sino si estas salen perfectamente».
Su trabajo, como el de los otros integrantes de los ‘Siete Magníficos’ conlleva muchas horas sobre la moto, pero también viajando y en los circuitos. «Para dedicarte a esto tiene que gustarte. Y ese es mi caso». Porque para él un Gran Premio no se centra sólo en las dos jornadas de entrenamientos y la de la carrera. Va desde el martes, día en el que se dedica a ubicar el material en el circuito en cuestión para continuar el miércoles con el ensamblaje del box. El jueves queda para preparar la moto en una labor que incluye su montaje (cada día y hasta la carrera se repite la misma acción de montar y desmontar en este caso la Honda). Y los tres últimos días la vorágine para acertar con la puesta a punto y poner en el buen camino las opciones del piloto para acabar lo mejor posible. «Disponemos para el Mundial de seis motores y hay que cuidarlos para que duren todo el campeonato y lo más importante, que sean fiables de principio a fin», remarca.
Santiago es el único que moldea la moto de Álex y es consciente que este Mundial su simbiosis con el piloto ha sido óptima. «Nos hemos entendido a la perfección y ahí ha estado parte de la clave de un título que debe tener continuidad en los próximos años. Para el próximo no podremos seguir caminos paralelos aunque no descarto volver a encontrarme con Márquez en un futuro. Tal vez cuando dé el salto a MotoGP y pueda disfrutar, como lo ha hecho este año en Moto3, de un éxito que es el de todo el motociclismo español».
También de sus paisanos bañezanos a los que no olvida a pesar de estar a 800 kilómetros de distancia. «La Bañeza vive el motociclismo como pocas ciudades no sólo en España, también en el resto del mundo. Crecí viendo el Gran Premio. La afición que se profesa es especial y es una lástima que no se pueda contar con un circuito. Siempre que digo que soy de La Bañeza me sacan a colación la imagen de localidad motera que desprende».