amistoso de lujo
Kroos fulmina a la nueva España
Un gol del alemán del Real Madrid en el minuto 90 decide un partido en el que el malagueño Isco fue el mejor de La Roja.

Kroos celebra el gol marcado en el último minuto con sus compañeros de la selección alemana.
España disfruta de una selección extraordinaria, ahora en proceso de renovación, y quizá de la mejor Liga del mundo en cuanto al potencial de los equipos, pero con frecuencia muestra imágenes de país de segunda fila en lo futbolístico.
Había comenzado ya el duelo cuando centenares de aficionados aún se agolpaban ante las taquillas del estadio para recoger su entrada. Es difícil decir de quién es la culpa pero es una escena de tiempos pretéritos, casi del Nodo. Salvo honrosas excepciones, los estadios españoles no están a la altura. Incómodos, con difíciles accesos y con precios por las nubes. Nada que ver, desde luego, con los confortables y baratos recintos en los que se desarrolla la Bundesliga
Tampoco contribuyen episodios recurrentes que ponen en cuestión el compromiso de algunos jugadores. Lo ocurrido con Cesc y Diego Costa, los reproches velados de Sergio Ramos y la advertencia de Del Bosque acerca de que les costará recuperar la titularidad, sólo genera controversia, dudas y pérdida de confianza en el proyecto. Más allá del resultado (0-1), en una noche de pocas conclusiones futboleras y con ambas escuadras repletas de suplentes, llamó la atención un aspecto deportivo muy positivo para España. Alemania, última campeona universal, y con todo merecimiento porque fue la mejor en Brasil, salió con tres centrales y cedió por completo la iniciativa a los locales en el primer acto. Löw jugó al contragolpe de forma descarada.
Fue un choque de guante blanco, con poquitas faltas, resuelto por un disparo de Kroos que dejará un recuerdo agridulce a Kiko Casilla en su debut. Se le criticará a Del Bosque por alinearle sólo un cuarto de hora. De inicio, el técnico sólo mantuvo a Casillas, Piqué, Ramos, Busquets e Isco con respecto al choque de Huelva frente a Bielorrusia. El malagueño fue de más al menos pero mostró personalidad y desparpajo. Se movió por todas las zonas del centro del campo y entre las líneas enemigas, siempre con esa tendencia hacia el juego preciosista. Pudo manejarse casi a su antojo en el primer tiempo porque Khedira y Kroos, los dos medios teutones, eran amiguetes y compañeros de equipo. Ni una mala entrada. Y cuando Sami le hizo falta para frenar una contra, se disculpó al segundo. Morata demostró que sabe moverse sin balón, aunque con el esférico no estuvo preciso. Nolito debutó ante su gente con más ánimo que brillo, Camacho se estrenó en la segunda mitad sin dejar grandes titulares y Kiko Casilla sufrió una noche extraña. Otra decisión del técnico que recibirá reproches.
Albiol y Bartra no desmerecieron cuando entraron en el eje de la zaga. Ya son 54 los que han recibido la alternativa del técnico salmantino. Tras las batallas de Viena y de Durban y los goles decisivos de los heroicos Torres y Puyol, pocos recordarán con el discurrir de los años la tregua de Balaídos rota por Kroos al sacar el arma y disparar.