Diario de León

BALONMANO

Tarde mágica sin truco final

Abanca Ademar a punto estuvo de culminar la remontada ante un Oporto que ganaba de cinco en el ecuador de la segunda parte y que acabó contra las cuerdas. El equipo, entregado, rozó la gesta

Joao, uno de los mejores ayer en ataque, lanza un golpe franco con el primer tiempo cumplido ante la muralla de brazos del Oporto

Joao, uno de los mejores ayer en ataque, lanza un golpe franco con el primer tiempo cumplido ante la muralla de brazos del Oporto

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SERGIO C. ANUNCIBAY | LEÓN
León

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El Abanca Ademar a punto estuvo ayer de derribar el muro de la lógica y firmar otra tarde para la historia ante una afición capaz de electrificar el parqué que pisan los jugadores.

Rozaron con la yema de los dedos (28-25) la hazaña de noquear a un Oporto que llegó al Palacio con cinco goles de ventaja (29-24 en la ida) y con una plantilla sobrada de centímetros. Lo llevaron a la lona en un par de ocasiones, pero el conjunto portugués pudo levantarse y, agarrado a las cuerdas, salvó una eliminatoria a la que le faltó poco más de un suspiro para decantarse del lado leonés.

Y eso que todo se puso cuesta arriba mediado el segundo tiempo, cuando Joao Ferraz y Gilberto Duarte aprovecharon el desgaste físico de los leoneses para poner un 17-22 en el marcador que despertaba a una grada que no perdía la fe. Tampoco renunciaron los jugadores, aunque parecía imposible que pudieran llegar al tramo final con opciones de remontada.

Apareció entonces Diego Piñeiro para solucionar los problemas que, por momentos, empañaban el ataque de un Ademar que logró empatar a 24 goles a falta de seis minutos para la conclusión. Otra acción del pivote gallego y el tanto de Molina ponían a los de Dani Gordo con una ligera ventaja (26-24) después de muchos minutos a remolque. Biosca, crecido bajo palos, sujetaba a los suyos en portería.

La apuesta del técnico por el 4-2 en defensa, con Carrillo pegado a Joao Ferraz y Mellado acosando a Duarte, dio resultado. El Oporto no sabía como atacarla y si encontraba un hueco por el que colarse chocaba con el guardameta catalán. La exclusión de Nuno Gonçalves, cuando el reloj marcaba los últimos tres minutos, alumbró el sueño de volver a la fase de grupos de la EHF. Joao, determinante en ataque cuando Vejin y Mikel no aparecían, sacó su fusil y sorprendió a Laurentino, también muy efectivo en el segundo acto.

El Ademar tenía a un jugador más en pista, ganaba de tres y afrontaba dos minutos de máxima tensión. Si los de Obradovic marcaban, la gesta sería imposible porque entonces no valdrían los cinco goles. El conjunto portugués bordeaba el pasivo en cada acción ofensiva, pero era incapaz de percutir sobre la portería local. Atronaba el Palacio. Y los leoneses atacaban para ponerse cuatro arriba. Vejin consiguió un siete metros y Carrillo no falló (28-24). Un sólo tanto les separaba de la prórroga, pero el cronómetro volaba y treinta segundos no fueron suficientes para robar un balón y completar la remontada. Moreira marcó sobre la bocina la sentencia (28-25). La desventaja de cinco dianas resultó una rémora insalvable para un equipo que tiró de casta, apretó los dientes en defensa y puso contra las cuerdas al bloque portugués.

Tampoco ayudaron los árbitros franceses, condescendientes a la hora de aplicar el pasivo y con una doble vara de medir en según qué lado. Leo Almeida sufrió una roja por una acción con Moreira cuando el Ademar perdía de dos (22-24). No vieron lo mismo en la primera parte. Hernández tuvo que irse al vestuario antes del descanso por una ‘defensa’ a Joao que casi acaba con el brasileño en enfermería. La sanción no pasó de los dos minutos. El mismo castigo que sufrió Richi en su primera acción del partido, toda una declaración de intenciones.

Aún así, lo tuvieron en la mano. Tanto que en el ecuador de la primera mitad ya ganaban de cinco goles (9-4). No pudieron aguantar la ventaja y enfilaron el vestuario uno arriba (13-12). Después, un intercambio constante de parciales y unos últimos cinco minutos de infarto.

Esta vez no hubo milagro, pero sí una gran tarde de balonmano en el Palacio. La afición despidió a la plantilla con una ovación que comulga con el desgaste y la entrega del conjunto leonés. Una despedida de Europa amarga, aunque los leoneses se van de la EHF con la cabeza bien alta. Ahora toca ganarse en Liga su próximo billete.

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