Carlos Tornadijo Palos EX ENTRENADOR DEL ATLÉTICO ASTORGA
«Ya no había buena sintonía entre la presidenta y yo»
Carlos Tornadijo dijo adiós de forma voluntaria al Atlético Astorga. El técnico burgalés presentó su dimisión el pasado sábado por discrepancias deportivas con la presidenta de la entidad maragata.

Carlos Tornadijo se va del Atlético Astorga por discrepancias deportivas con la presidenta.
Carlos Tornadijo es ya historia en el Atlético Astorga. El técnico burgalés que llegó a la entidad maragata en noviembre de 2012 para sustituir a Francisco Javier García Dorado ‘Gallego’, logrando un histórico ascenso a la categoría de bronce del fútbol español y dejando al equipo en la categoría al término de la primera vuelta de la competición liguera del grupo 1 de la Segunda División B, arrojó la toalla el pasado sábado por discrepancias insalvables con Sagrario González, presidenta de la entidad.
—¿Por qué se va del Astorga?
—La razón es muy simple. No había buena sintonía entre la presidenta y yo. Al no ser un entrenador profesional me muevo mucho por emociones y sensaciones, y estas no eran buenas desde hacía tiempo, y esa fue la causa fundamental. Tuvimos una reunión el viernes, después del entrenamiento, en la que hubo un intercambio de pareceres desde un respeto absoluto como siempre ha habido, y tras esa reunión mi trabajo era incompatible con lo que se había tratado en la misma y decidí tomar la decisión de irme del Atlético Astorga.
—¿Hubo discrepancias deportivas de planteamiento o hubo algo más?
—Las discrepancias fueron sobre todo a nivel deportivo, nunca de objetivos, porque el objetivo lo tenemos muy claros tanto la presidenta como yo, que es mantener al equipo en una categoría a la que tanto ha costado subir. Sin embargo, uno tiene una forma de ver las cosas y otro, otra. La coordinación entre la presidenta y el entrenador tiene que ser perfecta y ya no la había. Lo mejor para el club era que yo me fuera, porque como siempre he dicho en el club hay tres pilares fundamentales: la presidenta, los jugadores y la afición, que están muy por encima de cualquier entrenador. Después de esa conversación mi continuidad en el Atlético Astorga era totalmente incompatible.
—¿Qué ha cambiado para que la sintonía entre la presidenta y el entrenador ya no exista?
—Hemos tenido dos años maravillosos, con mi respeto y admiración hacia la presidenta por el trato recibido tanto personal como profesional y por su enorme capacidad de trabajo y su pasión por lo que hace, con una relación magnífica porque nunca se ha metido en el terreno deportivo, pero con el transcurso del tiempo surgen pequeños cambios de pareceres defendidos con vehemencia por las dos partes y al ser contradictorias poco a poco van minando la relación y la convivencia, pero esto ya es algo que viene prácticamente desde el pasado verano. Me gusta trabajar de una manera, ser feliz con lo que hago y en este momento ya no lo era. El distanciamiento a nivel de pareceres era incompatible.
—¿Eso quiere decir que a la presidenta no se le puede decir que no?
—Sí, se le puede decir que no, por supuesto. Uno trata de defender sus ideas, ella las acepta, porque es una señora acostumbrada a dirigir empresas y establecer negociaciones, con una relevancia pública muy notable y se le puede hablar con el debido respeto, como siempre nos hemos tenido hasta el último día. Lo que pasa es que en un deporte como el fútbol la presidenta es la que manda y al final toma las decisiones. En este caso tratamos de tener un acercamiento, como ya sucedió hace dos meses, pero esta vez no pudo superarse.