A la Champions con más dudas que certezas
El Schalke es muy inferior pero el Madrid debe dar un paso al frente para zanjar polémicas.

Cristiano, durante el encuentro ante el Deportivo.
A pesar de la victoria ante el Deportivo, de dejar su portería a cero, de continuar una semana más al frente de la tabla en el torneo de la regularidad y de poder preparar sin más sobresaltos el regreso a la Champions, este miércoles en Gelsenkirchen ante un limitado Schalke 04, el Real Madrid dejó más sombras que luces una semana después de su ridículo en el derbi del Vicente Calderón.
Sólo las genialidades y el golazo de Isco hicieron disfrutar a lo grande a una hinchada molesta por la actitud y el juego del equipo de Carlo Ancelotti, recibido con algunos abucheos cuando su nombre sonó por la megafonía en los prolegómenos del encuentro ante un adversario mucho más armado que en el duelo de la primera vuelta en Riazor (2-8). Las mayores broncas previas fueron para Gareth Bale, más activo y trabajador en defensa que de costumbre, y Karim Benzema, aunque Cristiano Ronaldo también recibió algún abucheo por su fiesta extemporánea tras la derrota contra el Atlético. Además, la hinchada reabrió el debate en torno a Iker Casillas, determinante con dos buenas paradas a Isaac Cuenca y Oriol Riera.
«El varapalo ante el Atlético nos ha servido como cura de humildad. La unión del grupo es magnífica. Este equipo sabe levantarse de las peores situaciones. Estamos juntos y con más fuerza que nunca», destacó el malagueño, quien no conoce la derrota cuando marca desde que es profesional. Isco es «indispensable» para un técnico italiano que consideró «normales» los pitos, tras una «semana frustrante y delicada», y agradeció que el pisotón final de Laure a Marcelo se quedara en sólo un susto.