balonmano. liga asobal
Un botín muy escaso a domicilio
El Ademar ha perdido la mayoría de los puntos lejos del Palacio, donde no gana desde la tercera jornada. Si no mejora, lo tendrá muy difícil para llegar a Europa.

Carrillo, de espalda, y Richi Díez, durante el encuentro entre Ademar y Zamora.
El Abanca Ademar sigue metiéndole horas a los entrenamientos para alcanzar esa velocidad de crucero que no acaba de llegar. Los de Dani Gordo han cumplido en el Palacio, donde han cedido esta temporada dos derrotas, frente a Barcelona y Logroño, las dos mejores plantillas de la Asobal, y otros dos empates, contra Villa de Aranda y Aragón, ambos evitables.
Pero dónde más puntos ha perdido el conjunto leonés es lejos de su feudo. Desde la última victoria a domicilio han pasado ya cinco meses, aunque con un parón de por medio de mes y medio, consecuencia del Mundial. El último triunfo fuera lo consiguieron en Gijón en la tercera jornada de Liga. Y dos partidos antes, en la primera, también ganaron al Zamora como visitantes. Y para de contar.
Después cayeron en la pista del Granollers, en la de Anaitasuna y en la de Puerto Sagunto; firmaron un meritorio empate en la cancha del Cangas, cuarto clasificado en estos momentos. Y no sacaron nada positivo de los desplazamientos a Benidorm y Aranda.
Todavía tienen once partidos por delante, siete a domicilio, para asegurarse una de las plazas que conducen hacia Europa. Tendrán que sacar más rédito lejos de León si quieren enjugar la distancia que mantienen con los equipos de la zona noble. Por delante del Ademar, séptimo, aparecen ahora el Anaitasuna, con los mismos puntos que el conjunto leonés, el Benidorm, con dos de ventaja, y el Cangas, que tiene una renta de tres puntos. Los pupilos de Dani Gordo afrontan este viernes un desplazamiento complicado. Juegan en la cancha del Guadalajara, rival de la zona media que apretó en la primera vuelta las clavijas de los leoneses y que en la última jornada a punto estuvo de dar la sorpresa en Granollers.
En el horizonte aparece también un mes de marzo exigente. Tras el encuentro contra los alcarreños, habrá que medirse en el Palacio al conjunto vallesano, que en Liga y Copa Asobal no dio ninguna opción. Si bien, en el último enfrentamiento entre ambos conjuntos, el de la Copa del Rey, las fuerzas se igualaron y los leoneses les arrancaron un empate.
Luego viajarán a Logroño, donde les espera un Naturhouse cargado de razones para evitar una victoria de los maristas. Aragón, allí, y Anaitasuna, aquí, cerrarán un mes de marzo en el que el Abanca Ademar debería dar un paso al frente en su faceta defensiva. Los números ofensivos son de los mejores de la Liga pero la media de goles encajada también es de las más altas.
Es cierto que Dani Gordo no lo ha tenido fácil para construir un 6-0 de garantías después de las salidas de sus dos defensores específicos de la campaña pasada, Pedrag Dacevic y Gonzalo Carou, pero la exigencia en el club leonés es máxima. De hecho, los aficionados —nunca de forma masiva, pero sí notable— ya han demostrado su disconformidad en algunos encuentros de esta temporada. Contra el Gijón volvieron a escucharse pitos.
A Leo Almeida le ha costado mucho asentarse en el centro de la defensa, a pesar de sus condiciones físicas, y Mikel Aguirrezabalaga y Diego Piñeiro nunca antes habían tenido tanta continuidad en esa posición. Las limitaciones de la plantilla obligan al lateral de Zarautz a estar en pista durante prácticamente los 60 minutos, lo que diezma su potencian en ataque. Pero no hay otra. Como dijo Jorge García Vega el sábado, «hay que saber qué equipo tenemos y dónde estamos».