LUCHA LEONESA
«Pongo en lo más alto a quienes nos dan guerra para alcanzar el éxito»
Habla con la misma franqueza que lucha. Sus opiniones tienen atractivo , casi, parejo al de sus sobaquillos y tiene a orgullo defender que lucha y opina de la misma manera ajustada a lo que piensa porque ha tenido la libertad para ello que no a todos se les ha dado

Rodeado de viejos y nuevos trofeos, los que siguen laureando su leyenda, Clemente ‘El Junco’
Un nuevo logro, nueva meta, otro escalón subido en una historia personal llamada a ser leyenda... Todo eso para quienes lo contemplamos.
—¿Qué significó la victoria en la segunda Liga de Campeones y el título «absoluto» de mejor entre los mejores?
—Siendo sincero, estoy contento, pero no puedo decir que me haga más ilusión que otros logros, como lo fue el Provincial de pesados. Pasando el tiempo te vas haciendo a valorar las cosas con medida.
—¿Por qué cree que nos empeñamos en hacerle luchar en pesados si usted, con sus compañeros, ha hecho de lo que no existía categoría reina?
—Quizás por el hecho de que llevo ocho años seguidos ganando en semipesados y la gente quiere que en esta categoría haya más emoción, nuevos luchadores, a la vez que se le dé también interés al peso superior.
—¿Qué sensaciones le da a un campeón ya histórico ver crecer a nuevas figuras?
—Me alegro, me produce satisfacción ver luchar y ganar a luchadores como ‘Filín’, ‘Rubo’, Cristian, ‘Tomasín’... Tenían que creérselo más. Tienen ya edad y condición para los mayores triunfos. Los que ya pasamos bien de los treinta tenemos que saber dejar espacio. ¡Es ley de vida!
—¿Qué memoria queda para los campeones de aquellos que lucharon sin lograr apenas disfrutar de victoria y fama?
—Con el esfuerzo personal, entrenamiento... nadie está condenado a no alcanzar o triunfo o reconocimiento. Quizás no todos tengan la oportunidad de ganar cuatrocientos corros, pero quienes se entregan no caen en el olvido. Personalmente no puedo sino valorar en muy alto a todos aquellos que año tras año han estado ahí dándonos guerra a quienes hemos tenido más éxito.
—Hoy es el cumpleaños (diecisiete) de uno de sus alumnos, de los de la Escuela de La Sobarriba que mantiene con especial interés. Algunos de esos juveniles formados por ‘El Junco’, son, en su propia consideración, promesas bien fundadas. En la Escuela ¿sólo importan los ‘buenos’?
—Como yo concibo la lucha, más en La Sobarriba, no está ligado al objetivo aislado del ‘triunfo’. Me gusta que salgan campeones (y saldrán de estos, que van por buen camino), pero he visto a muchos buenos luchadores quedar por el camino. No: en la Escuela, también de la lucha, importa mucho más que lo que destaca.
—Hace siete años ya había sido Campeón de Campeones en los cuatro pesos. Entonces le preguntábamos si había conocido alguna de aquellas míticas luchas de los «campeones absolutos» y si creía bueno recuperar ese formato tradicional. Entonces nos decía que era partidario de darle al público aquello con lo que disfrute...
—Me gusta recordar que fue hace ya todo ese tiempo y que no he cambiado mi forma de pensar. Es corro muy interesante para el aficionado el que permite la lucha entre categorías. Hace quince años se quitaron este tipo de enfrentamientos y también la liga entonces existente (que llenaba el Palacio) por intereses egoístas de algunos luchadores (fundamentalmente) ajenos, si no contrarios, a los del público. En toda esta temporada 2015 está siendo de lo más seguido por la prensa, incluso no habitual, y va a ser de lo más recordado.
—¿Qué se ha apreciado como mejorable en esta «II Liga de Campeones»?
—Primero he de felicitar por la iniciativa: detalles bien pensados y trabajados. Yo eliminaría la lucha por los terceros puestos en finales y en los corros previos pediría que se siguiera una información más cara al público de cómo se va puntuando en el desarrollo. Lo demás perfecto.
—Hace también unos años publicamos una de esas respuestas contundentes suyas: «Que la gente construya, construya. En el mundo de la lucha hay quienes sólo destruyen». ¿La obra sigue parada, o en derribo?
—Igual, igual... y han pasado todos esos años. Está claro que ni federación, ni árbitros, ni luchadores... lo hacemos todo bien, pero, que siga habiendo esas personas que no hacen sino poner palos en las ruedas... Las opciones, alternativas, se presentan a las elecciones, luego se trabaja o se deja trabajar. Si hay que hablar se habla de lo que sea y donde corresponda, pero los juzgados están para otras cosas. Se me entiende, ¿no?.
—Ha manifestado que, en buena medida, su hacer en la lucha es como es porque no ha tenido que «vivir de ella». ¿Cabe creer que alguien pueda vivir de la lucha leonesa?
—Cuando he dicho esto ha sido explicando que soy como soy porque tengo libertad para opinar, decidir, luchar y obrar. Entiendo que haya gente que tiene que mirar por sus intereses; no es mi caso, Siempre he podido hablar y luchar de acuerdo con lo que pienso.
—Profesionalmente también ha tenido la suerte de que se le haya posibilitado luchar. ¿No es así?
—Sí. En mi profesión, tengo que destacarlo, se me ha tratado bien. Este campeonato lo he podido disputar gracias a la Agrupación Deportiva el CNP. Gracias a su gestión se me ha permitido venir a luchar. Uno se enorgullece más de ser policía: cuidan a sus funcionarios.
—Con la sensación (siempre queda con Clemente) de no haber aprovechado para hacer la pregunta necesaria, ¿cuál es esa opinión que no se callará?
—Agradecimiento; por tanto y a tantos. Que quizás le estéis (me estéis) dando más importancia de la que merecemos. Y que, viendo el Palacio de Deportes el domingo, quedaba una cierta tristeza, una necesidad de reflexionar: buena competición, buenos luchadores, buena cobertura en prensa... y sin embargo, poca afición. Algo hay que hacer. Junto con esto, todos los que hemos colaborado en hacer posible una buena fórmula de lucha, y todos los demás, tendríamos que entender que esa es la forma de trabajar, un modelo para seguir, sumando esfuerzos para tirar del mismo carro.