Hamilton, con mano de hierro
El británico inicia la defensa de su reinado con un incontestable triunfo en el circuito de Melbourne. Carlos Sainz debuta con excelentes sensaciones y un noveno puesto final.

Hamilton por delante de Rosberg. Los dos Mercedes dominaron.
Cuando Lewis Hamilton alzó los brazos mientras estaba entrando en la meta del circuito de Melbourne, con Nico Rosberg por detrás, en los muros todos los ingenieros y mecánicos resoplaron con escepticismo. ¿Es posible que Mercedes repita la espectacular temporada de 2014? No sólo es posible, sino que parece lo más probable.
Los campeones realizaron una auténtica demostración de músculo en el GP de Australia, tanto por ritmo puro como en velocidad punta. En un trazado tan peculiar como el de Melbourne, Hamilton y Rosberg salieron a rodar con la sana y obvia intención de ganar. Pero eso ya no les vale. Ahora quieren aplastar y demostrar al resto que ni en sus mejores sueños, y siempre que la fiabilidad les acompañe, podrán evitar que controlen toda la temporada a su antojo. Hamilton fue primero en 56 de las 58 vueltas que se disputaron en Australia, y las dos que no dominó fue porque había entrado en boxes y Rosberg le había guardado el sitio mientras.
La carrera empezó como sólo pueden empezar las historias de éxito: con drama y tensión. En la vuelta de formación se quedaron tirados Kvyat y Magnussen. ¿Más emociones? Siempre está el ‘factor Maldonado’: el venezolano, esta vez no del todo por su culpa, acabó estrellándose contra el muro en la primera vuelta. El consecuente ‘safety car’ dejó otro abandono, ya que Grosjean entró a boxes para retirarse. Afectado por este tumultuoso inicio se vio Carlos Sainz. El madrileño perdió un trozo del alerón delantero, pero el daño fue menor y pudo completar la carrera. De hecho, Sainz fue uno de los pilotos que más picante puso en este primer gran premio de la temporada. El español fue uno de los más activos, primero luchando por el séptimo puesto, y después intentando resistir la octava posición. En Toro Rosso no tuvieron el día acertado. Como a Räikkönen, a él también le afectó un fallo en la pistola del neumático trasero izquierdo, y se quedó 40 segundos esperando a que la dichosa tuerca entrara correctamente. Este fallo le hizo perder las opciones de luchar por un quinto o un sexto puesto que habrían dejado un sabor de boca mucho más positivo. Lo peor no fue ese problema, ya que como el propio Sainz admitió después de la carrera, un día fallan los mecánicos y otro lo hará él mismo. El problema más preocupante fue la carencia de potencia del motor Renault. Si Sainz está contento, Vettel tiene que estar exultante aún pasadas varias horas después de la carrera. El alemán consiguió en su primera carrera como piloto de su equipo de toda la vida un podio (tercer puesto) que sabe a victoria. Su SF15-T es bastante mejor que su predecesor, el F14-T, para desgracia de los que le deseaban el mismo rendimiento que Alonso.