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Con deportividad

En estos tiempos que corren en plena Semana Santa y en vísperas de campañas electorales, donde se producirán cambios que van a afectar a las direcciones y sobre todo a las estructuras y planificaciones económicas de muchos clubes, la posición a seguir y la forma de actuar se torna a una frase típica para estas situaciones, que es hacer lo políticamente correcto. En muchos clubes la política influye en su devenir, por lo que hay que hacerse la pregunta ¿que es lo políticamente correcto?

La trayectoria de los conjuntos leoneses en las categorías nacionales del fútbol español está teniendo más sombras que luces, sí exceptuamos al cuadro berciano y representante en la categoría de plata donde está luchando por conseguir una de las posiciones de privilegio, que den acceso a la disputa de las eliminatorias para el ascenso a la máxima categoría. El resto de equipos continúa llenando de dudas lo que será el discurrir en la categoría, donde el recorrido es duro, con rivales fuertes y ahí se debe demostrar la confirmación de si ese conjunto merece estar en esas posiciones de cabeza. En ciertos momentos, saber improvisar y ser fiel a sus principios capeando todos los inconvenientes que surjan, llevan a un equipo a salir hacia delante. Los que no lo hacen ni logran atajar los problemas suelen dejar muchos cadáveres durante el discurrir de la competición.

En algún club se producen situaciones surrealistas, donde llega uno cualquiera coge la batuta y empieza a dirigir la orquesta, sin conocer unos mínimos principios de dirección de clubes. Así luego «sucede lo que sucede». Una estructura de club es más que todo esto, donde cada vez cuesta más conseguir recursos para su mantenimiento. Los proyectos no se pueden hacer a la ligera, ni a golpe de martillo dependiendo del día, si no que deben estar perfectamente estudiados y construidos, dependiendo de las necesidades y posibilidades reales de cada club. Lo demás son fuegos de artilugio y los sueños son simplemente eso, y no realidades.

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