Oblak mantiene vivo al Atlético
La gran actuación del guardameta colchonero en la primera parte frena a un Real Madrid mejor. Los de Simeone igualan el choque en la segunda mitad y acaban el partido achuchando a Casillas.

Gareth Bale, a la derecha, dispara a puerta ante el portero esloveno del Atlético de Madrid Jan Oblak, que se erigió en el salvador del Atlético de Madrid.
El Real Madrid ofreció su mejor versión en el Calderón, pero ni siquiera eso le sirvió para vencer a un plomizo y gris Atlético, que sujetado por los guantes de Jan Oblak se presentará en el Santiago Bernabéu con un 0-0 que le deja en la situación deseada por su técnico: un gol en campo ajeno, manteniendo el habitual buen hacer defensivo, puede ser suficiente para colarse en semifinales. Esta vez Simeone resultó perdedor en el duelo táctico. El Cholo apostó por Mario Suárez y Gabi en el centro y Siqueira en el lateral. Lo del defensa, en principio, parecía más lógico, porque aunque no ha rendido como esperaba al menos era un especialista para la zona y podía aprovechar espacios si Bale no cumplía con la tarea encomendaba. Fracasó de modo grosero y fue un aliado blanco. Pese a todo, sorprendió más la decisión del argentino de dejar a Tiago en el banquillo, por su aplomo, sentido táctico y experiencia en este tipo de duelos.
Enfrente, Ancelotti fue fiel a sus ideas y apostó por el equipo de gala con Bale replegado en las acciones defensivas. El once preferido del presidente, colocado en un 4-4-2 como el que se vio en el Camp Nou. Mismos hombres pero otro equipo, ya que sobre todo el Real Madrid mostró una enorme actitud de funcionar como bloque.
A diferencia de los otros tres encuentros jugados ante el mismo rival en el mismo estadio demostró argumentos de vigente campeón europeo. Sólo le faltó la definición para haber roto con la mala racha tras Lisboa. El Madrid superó el temido arranque local moviendo rápido el balón y siendo efectivo con él, con intensidad, anticipándose ante un Atlético en el que Koke no aparecía. Mala señal para el Atlético, que apenas salía de su campo y se refugió en el buen hacer de Oblak. Sólo las protestas de sus hinchas tuvieron ese grado de intensidad imaginado antes del pitido inicial. Cada acción a balón parado era jaleada como si el duelo se estuviese disputando en Ibrox Park. En ese arranque tuvo las mejores opciones, si bien la más clara llegó por un error ajeno. Oblak se hizo gigante ante Bale después de que Godín, el mariscal del juego árero, errase en el despeje al tratar de despejar.
A merced del rival, que llegaba por la banda diestra como autopista. Siqueira sufría y sufría, Bale llegaba y Carvajal doblaba. Parecía el momento ideal para que el Real Madrid golpeara primero a su rival, pero le concedió aire por su falta de puntería
Al punto de que un mal despeje de Ramos generó la primera ilusión local.
El Madrid disparó diez veces, pero se fue de vacío por Oblak, que demostró las razones por las que está en el ‘top 10’ de los porteros más caros de la historia. Hizo seis paradas decisivas para que en la caseta el Cholo apretase a los suyos con todo por disputar. El Atlético, que había imaginado un duelo cerrado como el de la Juventus, se estiró y una cabalgada por banda de Juanfran terminó con un cabezazo de Arda que al menos mantuvo a la afición local metida en el duelo. Al final, el 0-0 deja satisfecho al Atlético, que aún recuerda que fue su renta para viajar a Londres, y contenta a medias al Madrid, que ni en uno de sus mejores días fue capaz de superar al vecino.