La pasión desborda en el Reino
Hasta 10.000 aficionados acuden al campo para ver el entrenamiento de la selección. Casillas fue el futbolista más vitoreado y a Piqué le reprocharon con pitos su ‘desliz’ cuando celebró el triplete.

Manolo ‘el del bombo’ no se cansó de firmar autógrafos ni de fotografiarse con los niños
No es un partido más. Eso se sabe desde hace días, cuando el Reino de León despachó la última entrada y frustró las expectativas de muchos aficionados, que a pesar de aguantar al sol durante varias horas se quedaron sin el cotizado papel para ver hoy el España-Costa Rica.
Algunos hicieron cola desde las cuatro de la mañana. Todo por estar a pocos metros de los mejores futbolistas del planeta. Casillas, De Gea, Busquets, Isco, Piqué, Cazorla, Nolito, Cesc... Una nómina inagotable de talento que desata pasiones allá por donde pasa.
Y León ha seguido en todo momento el rastro de esa estrella que acompaña a los actuales campeones de Europa, antes del mundo. Primero en el aeropuerto, donde los protagonistas pasaron como una exhalación. Un visto y no visto, parecido a lo que ocurriría después en el hotel donde se alojan. Pero esos cientos de aficionados que recibieron a La Roja en La Virgen del Camino se multiplicarían por miles a la hora del entrenamiento. Hasta 10.000 personas poblaron el Reino para arropar a los de Vicente del Bosque en la sesión previa.
Estaban citados a las ocho de la tarde. Las invitaciones se habían agotado con bastante antelación. A las dos ya no quedaba ninguna. Y una hora antes de la convocatoria se arremolinaban cientos de chavales en las inmediaciones del campo para cazar un autógrafo o, en el mejor de los casos, conseguir una fotografía. No era una tarea fácil porque el estadio estaba tomado por la seguridad privada y por la Policía Nacional. Una valla de protección impedía que pudieran acercarse más de la cuenta. Todo estaba cuidado al detalle. Cuando abrieron las puertas, los jugadores ya calentaban sobre el césped. Las gradas recibieron entonces un goteo incesante de gente mientras los futbolistas hacían carrera continua y disputaban un partidillo sin porteros, bajo la atenta mirada de Vicente del Bosque, siempre en un segundo plano, junto a Toni Grande.
Veinte minutos después de que arrancara el entrenamiento, aún había aficionados que esperaban fuera. Ya se había desatado la locura y el rojo de las camisetas y bufandas teñía un campo poco acostumbrado a los baños de masas.
Los más pequeños coreaban cada una de las acciones, alucinaban con las paradas de De Gea y celebraban todos los goles, aunque la pelota entrara por casualidad. El nombre de Casillas sonó con fuerza en varias ocasiones, al unísono, entonado por esas mismas personas que le reprocharon a Piqué su ‘desliz’ en la celebración del triplete. Parece que le va a pasar factura ese dardo que lanzó al Madrid en forma de Kevin Roldán.
Cada vez que tocaba el balón, los aplausos que recibían el resto se tornaban en pitos, constantes en cada una de las tentativas del central, que vio como el rechazo del público era más que sonoro. No le perdonaron una.
Mientras tanto, Manolo ‘el del bombo’, todo un clásico —por él no pasan los años—, velaba armas en la tribuna oeste. No se cansó de firmar autógrafos ni de hacerse fotos con todo aquel que se lo pedía. La rojigualda lucía en su chándal y también en las deportivas, totalmente customizadas.
A pocos metros de él, la Policía revisaba hasta el último rincón del campo, también de los alrededores, para garantizar la seguridad. Lo inspeccionaban todo, apoyados por un perro experto en explosivos. No dejaron ni una alcantarilla sin levantar.
El de hoy no es un partido más; ni el Reino es ese campo de bronce que añora tiempos mejores. Está engalanado para la ocasión. Incluso las redes de las porterías son de otro color. También la sala de prensa, que ayer era un auténtico hormiguero cuando compareció Del Bosque. No hay sitio para tanto periodista. La falta de costumbre. Todo se queda pequeño; hasta el aforo del estadio.

Iker Casillas fue el futbolista más aplaudido por los aficionados leoneses. BRUNO MORENO

A Piqué le pitaron cada vez que tocaba el balón. BRUNO MORENO.