COPA AMÉRICA
El virus del fracaso sigue en Brasil
La canarinha choca contra la misma piedra guaraní y acumula decepciones de campeonato. La recurrente mano inocente de Thiago Silva resultó decisiva.

Los jugadores brasileños se lamentan tras caer eliminados en los penaltis.
Humillada en su Mundial ante Alemania, que le infligió una derrota jamás vista con el 1-7 del estadio Mineirao de Belo Horizonte, Brasil no levanta cabeza. La ‘canarinha’ despierta tantas pasiones como fracasos genera. Dunga lo fue todo como abnegado centrocampista, pero dirigiendo desde el banquillo no da con la tecla desde que ganó la Copa América de 2007 y la Confederaciones dos años después.
Fue destituido tras el Mundial de Sudáfrica, donde los grandes favoritos cayeron en cuartos de final de Port Elizabeth ante la ruda Holanda de Bert Van Marwijk, y de nuevo es foco de las críticas tras la eliminación de la verdeamarilla frente a la orgullosa pero limitada Paraguay en los malditos cuartos de la Copa América de Chile. La historia reeditó la película de hace cuatro años en Argentina, donde los brasileños también hincaron la rodilla en esta misma ronda frente a los guaraníes. Y también por penaltis. Entonces fue todavía más tragicómico, ya que a la tanda se llegó tras un empate a nada, y en la lotería fallaron los cuatro brasieños que lanzaron. Los disparos de Elano, André Santos y Fred no encontraron puerta, y a Thiago Silva le adivinó la intención Justo Villar, el héroe del combinado que dirigía con acierto el Tata Martino.
Aquella selección brasileña la dirigía Mano Menezes, a quien luego reemplazaría Luiz Felipe Scolari para hacer el ridículo en las semifinales del Mundial de 2014. En el último duelo, los paraguayos revivieron la fiesta desde los 11 metros, aunque en esta ocasión se impusieron por 4-3. Por los guaraníes sólo falló Roque Santa Cruz, con un tiro desviado, y anotaron Osvaldo Martínez, Víctor Caceres, Raúl Bobadilla y Derlis González. Brasil, una vez más, mostró una desastrosa tanda, en la que se mostraron erráticos Everton Ribeiro y Douglas Costa.
Además, el central Thiago Silva, considerado uno de los mejores del mundo, volvió a cometer una acción pueril y decisiva. Una mano absurda permitió la resurrección del modesto, que igualaba el tanto inicial de Robinho y se conjuraba para llegar hasta el final con esas tablas. Tras la derrota, el zaguero lamentó que su combinado hubiera optado por el «patadón» frente a Paraguay, lo que supone una crítica sin ambages a Dunga, y aseguró que no recordaba bien lo que ocurrió en la jugada clave.