Dani Rivas, el piloto que aún soñaba con llegar a MotoGP
Dani Rivas, fallecido ayer en el circuito de Laguna Seca (Los Ángeles), era el último representante gallego en los circuitos internacionales de velocidad, al que su padre, José Luis Rivas «Willy», le contagió su pasión por las motos desde muy pequeño.
Empezó a tomarse en serio el motociclismo a partir del 2004, cuando finalizó en décima posición en la categoría Supersport de la Copa Movistar. Animado por su padre, dio el salto al motociclismo para quedarse. Pronto empezaron a llegar los éxitos. En el 2008 se proclamó subcampeón de Europa de velocidad Supersport Júnior.
Rivas pasará a la historia por ser el primer piloto que se subió a una Moto2. La escudería Blusens BQR fabricó la primera de la categoría y él fue el encargado de ponerla en pista en el CEV (2009) antes de que tuviera campeonato propio en el Mundial de velocidad.
Su carrera deportiva no puede entenderse sin la persona de su padre, un ex corredor de motocross que se esforzó por cumplir su sueño de ver a su pequeño Dani entre los mejores pilotos del mundo. En 2012 su hijo anunció su retirada del motociclismo, desanimado por la falta de apoyos económicos. Una empresa local salió a su rescate. De Moto 2 dio el salto a Superbikes. Esta temporada debía participar en el Campeonato Británico de, pero problemas en su equipo le impidieron debutar. BMW lo repescó para disputar el Nacional, llegando a ser segundo en la prueba de Aragón. Poco después, recibió una oferta del equipo Team Allende BMW Racing para que desarrollara su moto en el campeonato AMA de Superbikes de Estados Unidos. No lo dudó. Su estreno se iba a producir en el circuito de Laguna Seca, donde tantas veces había soñado correr, donde se dejó desgraciadamente su vida.