Hoy se cumplen 60 años de aquel debut en Primera División
Opinión Rodrigo Ferrer Diez
Autor de Historia de la Cultural y Deportiva Leonesa, 90 años de una parte de nosotros
Los hombres y mujeres que decidimos dedicar nuestra vida a la Historia nos encontramos en numerosas ocasiones con esos tópicos que se resumen en que «el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla». No es la única cosa curiosa que nos encontramos, y es que tan acostumbrados a fechas, batallas, reyes, magistraturas, rutas comerciales, escalas sociales... En los últimos 150 años nos topamos con algo llamado «sociedad de masas» y dentro de esta, con el deporte.
Lo que en Europa llamamos «deporte rey», el fútbol, ha sido capaz de ser parte fundamental de la identidad de una ciudad, hasta tal punto que no se conciba su historia reciente sin la magia del balompié. Madrid, Barcelona, Oviedo o Gijón son muestra de ello y fuera de nuestras fronteras, Milán, Glasgow, Manchester, Liverpool… Esto llega a ser algo más importante de lo que podamos suponer, tanto que, en este último caso, la ciudad sea más identificada por albergar las calles que vieron crecer al Liverpool F.C. que por cobijar a aquellos cuatro jóvenes que acabaron convirtiéndose en «The Beatles».
Se da la circunstancia de que en España el fútbol se convirtió en ese fenómeno de masas que ayudó a consolidar las identidades locales de cada ciudad, creando una división deportiva que también servía para separar las ciudades de primer y segundo orden en lo social y lo económico.
Ese era el fútbol de mediados de siglo, esa era la España de los años 50, la sociedad en la que las grandes ciudades se disputaban el triunfo. Y a pesar de ello, un grupo de soñadores quisieron acabar con eso, un grupo de locos, liderados por Antonio Amilivia y Román Galarraga dieron un puñetazo sobre la mesa, aprendieron a amar más que muchos lugareños una ciudad y una tierra que en origen ni tan siquiera era suya, dieron un puñetazo en la mesa y dijeron «aquí mi León tiene que estar». Claro que tenía que estar. Y estuvo.
Como pasa con la mayoría de las cosas leonesas, la Cultural es más querida fuera que dentro de nuestras fronteras. En el resto del país el nombre de nuestro club es sinónimo de respeto, pasión y valor. Esa leyenda nació tal día como hoy, un 11 de septiembre de 1955. En esa fecha, un grupo de entusiastas culminaron su proyecto, debutaron en Primera División venciendo al Alavés por cuatro goles a uno, con goles de César y Miche, ambos leoneses.
Hay un punto en el que la Historia y el recuerdo colectivo se juntan y emborronan y confunden sus límites. Este es el caso, pues lo más grande de aquel día es que todos estuvimos allí. Así es, la parte más bonita de esta efeméride es que los hombres y mujeres que se agolparon en el estadio de El Ejido aquel 11 de septiembre de 1955 a las cinco y cuarto de la tarde, en el acto más generoso que nuestra tierra recuerda, nos regalaron ese momento a los que vinimos después, a los que tardamos años y décadas en nacer, y nosotros fuimos capaces de mantener ese recuerdo vivo, eso nos convirtió en espectadores de aquel hermoso partido ante el Deportivo Alavés. El recuerdo aún no es pasado porque sigue vivo.
Por eso hoy, amigo culturalista, amiga culturalista, acuérdate de ellos, acuérdate de Amaro, Calo, Ponte, Foces, Barbeito, Clemen, Miche, Rabadán, César, Vallejo y Pueyo, brinda por ellos. Sal a la calle y siente el aire, mira al cielo, y hasta si tienes ocasión busca las torres de la Pulchra, el horizonte de nuestra tierra, las mismas que ellos vieron desde el estadio también de ese día, déjate llevar por ese cielo y ese aire, el mismo que los tuyos sintieron hoy hace 60 años.
¿Qué es lo que hace grande al fútbol? ¿El dinero que mueve? ¿Las televisiones? ¿El duelo entre Messi y Cristiano? No, sin duda lo que hace grande al fútbol son las pequeñas cosas, es el sentimiento de comunidad que aúna a personas de distintas edades y trayectorias en torno a un campo de fútbol y crea una conciencia de «los nuestros» que sobre pasa al espacio y al tiempo.
Quién sabe si dentro de no mucho, con los nuevos aires que corren en nuestra Cultural, seremos nosotros los que tengamos que dar el puñetazo sobre la mesa, tengamos que ser los que digamos «no hemos vuelto, es que nunca nos fuimos y mi León tiene que estar ahí», y lo que será más importante, podamos conquistar un logro para «los nuestros», para cederlo y regalárselo a los que fueron, a los que hoy somos y a los que un día serán. En fútbol pasa una cosa parecida a lo que pasa con la Historia, la afición que sí conoce su historia está condenada a repetirla, siempre para bien. Ojalá!