FÚTBOL. LIGA DE CAMPEONES
El campeón se muestra blando
El Barcelona demostró actitud y a ratos fútbol ante la Roma pero le faltó velocidad de balón y sobre todo remate.

El delantero argentino del Barcelona, Leo Messi, intenta irse del marcaje de Lucas Digne.
El Barcelona salió malhumorado de Roma (1-1), la ciudad en la que tocó el cielo en 2009 quizá en el momento más alegre de la historia azulgrana. El regreso era a lo grande, como vigente campeón del torneo tras una campaña de histórico triplete, pero el regreso fue con la cabeza baja. No sólo por el frustrante empate, que llegó más por falta de tino y acierto de los dos guardametas romanitas, sino por la lesión de Rafinha.
Lo cierto es que enfrente tuvo un rival que le plantó más dificultades que aquel Manchester United de Ferguson. En el inicio parecía muy complicado que la Roma puntuase, pero logró empatar con un gol soberbio y con el empate reforzó su idea. Rudi García ordenó a su equipo defender bastante atrás, intentando cerrar espacios y acumulando gente por dentro. Enfrente, Luis Enrique volvió a sacar una nueva alineación -siete partidos esta campaña, siete once diferentes- haciendo debutar a Mathieu de central, ya que ante Sevilla y Athletic jugó como lateral zurdo. Su misión era parar a Dzeko por arriba y eso sí que lo logró. El bosnio sólo apareció en el minuto 87 y para eso tuvo que salir del área a rematar.
El Barça, cuyo traje azul es similar al que utilizó en la final del la Recopa del 89, logró tener controlado a Salah, peligroso con espacios, ya que evitó sus carreras del modo más lógico: teniendo mucho la pelota y evitando perderla en posiciones que hicieran posible armar el contragolpe. Aunque demostró actitud y a ratos fútbol le faltó velocidad de balón, y sobre todo, rematar a puerta con eficacia a pesar del gol de Suárez.