Diario de León

Reflexiones sobre la creación de un coto de pesca en León

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Opinión PEDRO PIZCAY

Antonio Silván, ahora en su condición de alcalde de León, ha tenido la feliz ocurrencia de crear un coto de pesca intensivo en el tramo urbano del río Bernesga.

La idea no es nueva. Cuando Roberto Morán dirigía la Escuela de Pesca del Ayuntamiento de la capital ya mantuvo negociaciones para conseguir que se habilitase un tramo en el que los niños desarrollasen las enseñanzas recibidas. En aquella ocasión fue la Consejería de Medio Ambiente la que vetó la idea.

Pablo Castro Pinos ha demandado públicamente en varias ocasiones la creación de este espacio para que los deportistas de competición pudieran entrenar durante todo el año, además de facilitar la pesca a niños y jubilados que tienen más complicados los desplazamientos. Siempre ha sido la Consejería de Medio Ambiente, durante muchos años dirigida por el propio Antonio Silván, la que se ha opuesto a la idea. Pero como dice el refranero popular «agua pasada no mueve molino» y «es de sabios cambiar de opinión», por eso celebramos que el alcalde retome la idea ahora que no tiene las competencias.

La realización del proyecto no está exenta de dificultades. El río Bernesga sufre un fuerte estiaje que le deja prácticamente seco en el verano, a pesar del recrecimiento de la presa de Casares que le alimenta en cabecera.

Sería preciso controlar y mucho las sacas de agua en la presas para conseguir un mínimo caudal ecológico. Por el contrario en invierno y primavera suelen sucederse fuertes avenidas que arrastrarían, de forma inevitable, las truchas repobladas, especialmente si se considera que el lecho del río es un canal al que han desprovisto de vegetación y colocado aceras. La segunda cuestión importante sería determinar qué trucha sería preciso soltar. La arco iris, que habitualmente se suelta en los cotos intensivos, es mucho más resistente tanto a la contaminación como a la temperatura del agua, pero no deja de ser una especie alóctona y el tramo está considerado truchero.

De hecho de vez en cuando sorprende alguna que otra trucha común. Y, ¿qué pasaría con los aficionados al cebo natural que ahora pescan durante todo el año? No olvidemos que ya es un tramo libre y sin muerte con una aceptable población de ciprínidos.

Cuando se aprobó la actual Ley de Pesca el entonces consejero Antonio Silván consiguió desalojar del río a muchos pescadores y arruinar o como mínimo reducir el negocio relacionado con el gallo de pluma, el comercio del sector y la hostelería ribereña. Esperemos que, en esta ocasión, sepa asesorarse y consiga lo que se propone.

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