FÚTBOL. SEGUNDA DIVISIÓN B
Un empate revitalizador
El Atlético Astorga logra un meritorio y trabajado punto frente a un Logroñés que sigue sin ganar a los maragatos.

Bandera se mostró muy activo todo el encuentro logrando el gol de la igualada al transfomar una pena máxima.
Con gol por partido la clave pasa por hacer los deberes en las acciones defensivas. Y en ese apartado, el Atlético Astorga salió victorioso porque sólo recibió dos tiros entre los tres palos (gol de Pere Milla y remate manso de cabeza de Borja en la recta final del duelo). Con el balón como gran valor, los maragatos buscaron frenar el ímpetu de un UD Logroñés que sólo conocía el triunfo en Las Gaunas, un campo en el que venían haciendo las delicias de su afición con un juego vivo, chispeante, alegre y repleto de ocasiones. Sin embargo, los de Álvaro García encontraron la manera de frenar a un bloque poco fino en la elaboración e impreciso para generar oportunidades de gol. Curioso, sin embargo, que cuando el Atlético Astorga menos méritos estaba haciendo lograra un empate importante para un equipo que necesita de un resultado positivo para crecer en su potencial. Cierto que esas tablas tenían que haber llegado antes, pero después supo aguantar las embestidas locales sin renunciar al éxito. Al final, se quedó en un punto merecido (1-1).
Sin prisas, haciéndose poco a poco con el control del juego, alternando el juego en largo con pases en corto después de robo, buscando las cosquillas por el costado diestro, el de Titi, con Birane Ba como si fuera un imán, todos los balones por arriba los tocaba el senegalés, el UD Logroñés fue calmando a un Atlético Astorga que salió a Las Gaunas sin complejos. Queriendo el esférico, tratándolo con mimo, con criterio, haciendo correr a un cuadro blanquirrojo que presionaba, que incomodaba la salida limpia de los maragatos lo que obliga a los pupilos de Álvaro García a tener que ir rifando balones. Ahí fue creciendo el bloque de Carlos Pouso, cuando se estaba en campo ajeno, cuando había acciones de estrategia por medio.
Sin profundidad, con un par de tiros lejanos y desviados, por parte de ambos conjuntos (Fa para el Astorga y Birane Ba para el UD Logroñés), el choque transcurría sin más, sin pena ni gloria, hasta que Reguilón se inventaba una diagonal para que Pere Milla, viniendo desde atrás y sorprendiendo a la zaga visitante, remataba con tino para superar a Ricky. Primer remate entre los tres palos y gol a los 21 minutos.
Con cara de incredulidad, el Atlético Astorga, que lo estaba haciendo bien, se encontraba con un marcador adverso y es que esta UDL es letal cuando tiene oportunidad. Sin miedos, los de Álvaro García no se arrinconaron, sacaron coraje y se aliaron con el esférico para inquietar a Miguel. Al menos lo buscaron después de una buena combinación colectiva que culminó David Bandera con un tiro desde la frontal que se marchó rozando el poste. Era una declaración de intenciones. Máxime cuando Juanra dejaba su lugar a Cristian en el lateral izquierdo pasada la media hora, un cambio que resultó clave por la aportación en defensa y ataque del recién incorpado.
Nuevo intento, el segundo, cuando Puente volvía a probar desde la frontal y comprobaba que Miguel estaba atento para repeler un tiro envenenado. Aunque ahora daba la impresión que el Astorga había dado un paso adelante y que tanto Birane Ba como Adrián León estaban más pendientes de correr para tapar huecos que de mover a su equipo, el UD Logroñés amenazaba con transiciones rápidas, acciones vertiginosas, con espacios que intentaban oxigenar a los locales.
Sin embargo, el peligro seguía en la misma área. Birane Ba quiso hacer más de lo que debía, perdió un balón, que aprovechó Bandera para meter en profundidad sobre Puente que, en ventaja, se presentó ante el portero riojano, le regateó y tiró a puerta vacía con la izquierda. Gol cantado. Pues no. El poste escupía el cuero. Una acción con la que prácticamente se cerró el primer acto.
Había faena para ambos entrenadores y había ganas por saber la predisposición de los dos equipos para encarar la segunda mitad. El Logroñés entendió que si no quería seguir sufriendo la mejor opción pasaba por adueñarse de la pelota. Así lo puso en práctica cuando Joel Valencia dejó para Reguilón y el lateral cedía atrás para un tiro franco de Pere Milla que se iba al cielo. El Astorga intentaba responder, pero le costaba estirarse y encadenar varios pases consecutivos. Pese a ello, porfiaba por el lado derecho hasta que sacó un penalti tras un codazo de Rico a Puente. Bandera la puso en la escuadra. Inapelable. El empate que mereció en el tramo final del primer tiempo llegaba cuando más perdido estaba el conjunto maragato. Fútbol. Vuelta a empezar con un cuarto de partido por disputarse. Poco juego, mucha emoción y tensión, bastantes imprecisiones, sin oportunidades y con dominio alterno en el que el Logroñés quería meter un ritmo más y en el que el Atlético Astorga trataba contemporizar, no asumir riesgos pero sin renunciar a nada.