El trabajo es el arma de la Peña

Adrián Benavides predica con el trabajo del bloque a la hora de competir en cada partido.
Valioso y merecido empate de la Peña (0-0) ante un Alcalá que no por estar clasificado en puestos de descenso es un rival fácil, sobre todo cuando juega en su campo. El encuentro fue jugado de poder a poder y todos los protagonistas se emplearon con gran intensidad, aunque con deportividad. Las ocasiones fueron escasas y la igualada final, el resultado más justo. La Peña incluso pudo llevarse la victoria en una ocasión de Manu, tras dejada de Fraguas, en los últimos compases del partido, aunque el peñista disparó elevado.
El campo del Alcalá es un terreno pequeño y encerrado dentro de un velódromo. Cualquier balón en largo era peligroso y se llegaba al área con apenas dos o tres pases. Por ello, el técnico leonés lo tuvo claro: cualquier acción a balón parado era enviada al área para que Fraguas y Ayala intentasen rematarlo. Los dos delanteros desarrollaron un trabajo descomunal. En el minuto 26, Ayala tuvo el gol en sus pies, tras un regalo de Carrasco, pero su intento de vaselina desde el borde del área se marchó fuera. Después, Fraguas lo intentó al filo del descanso con un extraordinario remate de cabeza marcando los movimientos que a punto estuvo de significar el primer gol peñista.
Tras el descanso, el guión no varió demasiado, aunque el Alcalá incrementó su presión sobre la portería de un Álex magnífico. Tampoco fue un asedio continuo ni generó acciones de verdadero peligro. Los visitantes se soltaron y también buscaron el gol del triunfo con el mismo método que antes del descanso, balones en largo hacia sus delanteros. El esfuerzo de los futbolistas fue tan generoso que Benavides se vio obligado a mover el banquillo dando entrada a Manu, Pulgar y Rubi en torno a la hora de juego. El primero de ellos tuvo la mejor opción en un balón que le cayó en el área tras soberbia dejada de Fraguas, pero remató alto.
En suma, el equipo que dirige en la parte técnica Adrián Benavides mantiene una línea de regularidad en estas cinco primeras jornadas gracias, según el propio entrenador «al trabajo del grupo de jugadores, que se merecen un diez en conducta. Tenemos que seguir por esta línea de humildad y trabajar a tope en cada entrenamiento. El próximo rival, EF Puebla de la Calzada, será muy difícil. No podemos confíarnos. Caeríamos en un grave error. Quiero trabajo y más trabajo. En División de Honor no hay ni un solo equipo fácil».