fútbol. primera división
Carrasco castiga al Valencia
Más rápido, ambicioso y pujante, el Atlético de Simeone logró su primera victoria sobre el equipo de Nuno. El jugador belga firmó el gol de la noche.

Carrasco celebra su gol ante el Valencia con el francés Antoine Griezmann.
Dos estilos, dos estados de ánimo y varias velocidades diferentes. Mientras el Atlético salió enrabietado y jugó a un ritmo endiablado y con una atención máxima para la presión alta y las ayudas, el Valencia del cuestionado Nuno pretendió dormir el partido con un ritmo lento y mucho toque. Las alineaciones ya marcaron la tendencia del choque, más favorable a los rojiblancos de lo que indicó el engañoso 2-1 final en la primera victoria de Simeone sobre Nuno. Carrasco y Griezmann, que jugó por detrás de Jackson Martínez, son dos puñales, mientras que los levantinos se plantaron en el Calderón con André Gomes y Parejo casi por delante de los laterales y sin un ariete al uso. Alcácer entró cuando Rodrigo se lesionó en la rodilla izquierda y Negredo se quedó fuera de la convocatoria por tercer partido consecutivo.
Mientras Oblak sólo tuvo que emplearse en toda la primera mitad para desviar con el pie un centro chut de Cancelo, Jaume Domenech, joven y sobradamente preparado pero teatral al celebrar cada intervención, se convirtió en la figura de los levantinos. No pudo hacer nada para atajar el disparo a placer del ariete colombiano, que aprovechó un doble regalo de los centrales Mustafi y Aderlan Santos —enormes problemas del brasileño en los controles— para marcar su segundo gol en El Manzanares en menos de una semana. Anotó ante el débil Astana y repitió frente al Valencia, un enemigo directo en la pugna por plaza de Champions.
Descerrajado el equipo de Nuno, el Atlético, bien conducido por los veteranos Tiago y Gabi, dio un paso más al frente para sentenciar el duelo en la primera mitad. Tras una pérdida llegó un contragolpe y el golazo de Ferreira Carrasco. Se internó, dribló hacia adentro y, al no encontrar pase fácil, lanzó raso y duro desde la frontal.
Manejaba con suficiencia la situación el Atlético tras el descanso, la grada aclamaba a Jackson y a Carrasco cuando Simeone los reemplazó y la sensación era incluso de goleada. Pero Jaume estuvo espléndido y llegó un penalti tonto de Godín a Mustafi que transformó Alcácer y metió al Valencia en el choque. Veinte minutos de nervios, pero el empate no llegó.