Diario de León

Diosas leonesas del Olimpo

Carolina Rodríguez, Lidia Valentín y Sabina Asenjo tienen en el bolsillo su presencia en Río, reto al que aspiran Érika Villaécija y Blanca Fernández y cuyas puertas no están cerradas para Nuria Lugueros.

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Nueve meses por delante... y como meta Río de Janeiro. Ese billete a los Juegos Olímpicos tiene a varias propietarias leonesas que en Brasil superarán a la representación masculina. Nada menos que cinco claras candidatas y una sexta con opciones pueden llevar la bandera leonesa al escenario por excelencia para el deporte (en el caso de los hombres pueden llegar a tres).

Con los deberes hechos aparece la gimnasta Carolina Rodríguez que en el Mundial se aseguraba su tercera presencia en unos Juegos. Y lo hacía por la puerta grande demostrando que con 30 años se puede brillar en la élite de una disciplina donde proliferan las veinteañeras. Ni las lesiones han podido con la leonesa para la que Río debe representar la guinda a un pastel con la firma del éxito que la pupila de Ruth Fernández ha condimentado a base de trabajo, sacrificio, constancia y mucha calidad.

También estará en los Juegos la berciana Lidia Valentín. La doble campeona de Europa, reina de la halterofilia nacional y un referente a nivel mundial buscará en Brasil sacarse la espina de su cuarto puesto en Londres con una medalla. A unos días para que certifique la vitola de olímpica en el Mundial de Estados Unidos (por ránking tiene ya asegurada la presencia), Lidia tiene claro que a la tercera debe ser la vencida. Después de Atenas y Londres toca dar mayor lustre a un palmarés digno de las elegidas con una presea en el Olimpo del deporte.

El tercer vértice de una estrella que cada vez reluce con más fuerza lo personifica la lanzadora de disco Sabina Asenjo. Para la campeona y plusmarquista nacional sería su estreno en unos Juegos y la mejor prueba de su crecimiento en los últimos años que le ha llevado a dar el salto al escenario internacional. Sabina cuenta ya con la mínima para estar presente en Río 2016 y sólo necesita del último sello para validar su salvoconducto, en este caso con el título español que desde hace años tiene en propiedad y con pocos visos de que sus rivales puedan arrebatárselo.

Aunque todavía sin plaza asegurada pero con altas posibilidades se encuentran otras dos deportistas leonesas, incluso tres. Una de ellas es la nadadora de raíces cepedanas Érika Villaécija. Centrada más en las aguas abiertas que en la pileta donde ha dejado paso a otras protagonistas, Érika debe ganarse la presencia en las Olimpiadas (serían las cuartas para las de Cogorderos) en los 10 Kilómetros donde actualmente es la número uno española. Y todo para intentar mejorar el octavo puesto y consiguiente diploma olímpico de Londres 2012.

También tiene las puertas abiertas y cada vez con mayor amplitud la pupila de José Enrique Villacorta, Blanca Fernández. La fondista leonesa está demostrando que es un valor no sólo de futuro sino de presente del atletismo español. Y nada menos que en Estados Unidos donde en su segunda etapa en la NCAA universitaria está sumando éxito tras éxito hasta el punto de convertirse en una de las sensaciones del circuito norteamericano.

Tampoco hay que descartar a otras deportistas, y en especial a la berciana Nuria Lugueros. A pesar de la dificultad que entraña para ella poder lograr el billete a Río 2016 dada la amplia nómina de rivales con los que tiene que pujar, su calidad y regularidad así como solvencia en las grandes pruebas juegan a su favor. Eso sí, para ello necesita lograr la marca mínima exigida por la Federación y un puesto de podio en el Nacional, retos nada desdeñables pero tampoco imposibles.

A nueve meses de los Juegos el panorama no pueda ser mejor para las leonesas que de hacer realidad todos sus objetivos protagonizarían un hecho histórico para el deporte provincial que nunca en su historia ha contado con tantas candidatas a convertirse en diosas del Olimpo.

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