Gen y genio de los campeones
«Un luchador, como un mastín, tiene que tener nobleza».

La Lucha y Crianza de Nobleza han logrado que, después de que el fuego se los arrebatara al inicio de año, vuelvan a llenar los trofeos la casa de ‘Fleta’
«La solidaridad gana la lucha y apaga el fuego». Era titular para dar cuenta de cómo el matrimonio cuya casa sufría un incendio a comienzos de este 2015 agradecía a sus vecinos que hubieran evitado la ruina total de su hogar, en Ambasaguas de Curueño. «Tienes que seguir luchando, porque los tus trofeos se quemaron todos». Se lo decía entonces «El Grillete» a Ibán Sánchez, tras pelear brazo con brazo en la casa del abuelo «Fleta», junto a otros vecinos, los bomberos leoneses... para dominar unas llamas que, a pesar de los graves daños, eran reducidas gracias a ese esfuerzo unido.
Aquel cruel enemigo se llevó, como dijo Ricky, el rincón más noble y entrañable de la casa: el que cobijaba los trofeos de la lucha ganados a lo largo de más de veinte años por Ibán, y otros que a su vez conquistara el abuelo en la que es su otra pasión: la crianza de mastines leoneses. «Fleta», Generoso, hizo entonces un pacto-reto con su nieto, Ibán, el que es motivo de su pasión primera: «a ver quién trae a la habitación que vamos a volver a levantar más premios para volverla a llenar».
Ibán es uno de los cuarenta y cuatro campeones y campeonas de los cintos que mañana domingo están convocados a pelear por el último gran trofeo a título individual de la temporada de los aluches: el Campeón de Campeones Diario de León. Tras haberse proclamado vencedor, por los del primer peso, en la Liga de Verano y Campeón Provincial, ese tercer título puede, no sólo completar uno de sus mejores ejercicios (en plena madurez), sino también esa labor de resurgir de las cenizas.
Cuando se le pregunta a Generoso, Fleta, ¿quién ganó?, no vacila: «Él». Ibán concede: «¡Bueno: tuviste menos exhibiciones de perros que yo corros».
Dieciocho corros vencedor, 206 puntos sumados (el mejor resultado de todos los campeones del XXXII Trofeo de la Regularidad), más el Provincial, llenan buena parte de las nuevas estanterías dispuestas. Por su parte, la «liga» en la que compiten los más nobles de los guardianes, la pelearon para el abuelo una campeona, ‘Dama’, y su hijo.
Dice ‘Fleta’ que «un buen perro da más satisfacciones que muchos paisanos», y, a nobles y buenos, no hay quien les gane a los nuestros mastines, que con eso de que no le llamen leonés, nos pasa como con otras cosas, aclara («como con la lucha, que es muy nuestra, del nuestro rincón») y «que tiene muy buena memoria».
Hay mucho en común entre ambos genes y genios de campeones: «un buen luchador tiene que tener también buena genética, y ser noble», remarca el criador.
Nobleza. La primera edición de un premio muy especial, nacido hace cuatro años, el Chuchi de la Ercina a la Nobleza en la Lucha Leonesa, inscribió en la base del bronce de Mikel Iribertegui el nombre de Ibán Alonso. A él le siguió el de Héctor García y después el de Rubén Fierro, quien lo ha renovado en este 2015. Hay, indudablemente, algo de alma de nobleza nutriendo la luche que bebe de la vena del Río del Olvido.
Si se puso empeño en la reconstrucción de la casa del abuelo, no faltó tampoco para volver a poner en pie un grupo de luchadores con entusiasmo nutrido por esas aguas, desde las peñas a los chopos, en el Valle del Curueño. Quizás reciba menos atención de medios y aficionados, pero ha sido otra gran pelea ganada por el nieto de ‘Fleta’, junto con todos los que, con él, tampoco se dejaron vencer en momento de los difíciles.
Un nuevo club de lucha que, en su primer año, trae al corro de los mejores en el Palacio a siete seleccionados, que llevó a sus propias alacenas, además de los títulos de Ibán, el de campeón de liga del ‘Rubio’ Fernandín, los excepcionales de Nobleza y Garra de los hermanos Rubo y Laura Fierro, y, lo que es más, tres campeones juveniles y una benjamín en su liga, un alevín en el Provincial. Los hay (¡bravo por ellos!) más exitosos en sumatorio de resultados, pero, quizás, lo más digno de estimar sea que, como el mismo Ibán añoraba de otros tiempos de «liga de invierno», se haya hecho Equipo.
En lo de hacer «casa», hogar o equipo, mucho se debe a la labor callada de quien no sale los lunes en los papeles. Para volver a dar calor a la sala más noble en Ambasaguas, además del singular carácter de ‘Fleta’, hacen falta las manos calladas de Transi. Para estar al lado de Ibán, y mucho más de esos pequeños que dan sentido al esfuerzo, la luchadora a la que una lesión nos privó de los corros, Esther: «Lleva lucha, vale la pena».