Volvió a sonar el rugido que nunca se apaga

Partidos como el de ayer insuflan toda una descarga de conectividad de la grada con el Ademar. Y eso que se perdió, si se llega a haber ganado... sería la apoteosis.
¡¡¡A por ellos, oééé!!!, cantaba el pabellón a pleno pulmón al inicio de la segunda parte cuando el Ademar, tras un gol de coraje de Juanín, se ponía a uno del gran ogro del balonmano mundial. El Palacio siempre fue territorio comanche para los azulgrana y ayer no fue una excepción. Con una magnífica entrada, rugió como en las grandes ocasiones para disfrutar del gran espectáculo que brindaron Ademar y Barcelona. Hubo momentos para sufrir con alternativas en el marcador, momentos de verlo todo perdido y momentos en que todo era posible cuando el juego del equipo leonés, las galopadas de Juanín o las paradas de Biosca alimentaban los sueños. Se perdieron dos puntos pero ganó una vez más la esencia ademarista (la auténtica) y también ganó el balonmano que tuvo otra vez en León su particular comunidad de adoradores. Ojalá por muchos años.

De todas las edades y con la camiseta de Juanín. JESÚS

Dándole al bombo que ante el Barça todo es poco. JESÚS

Bufandas al viento, el Ademar encandiló otra vez. JESÚS