balonmano Los Hispanos no claudican
España sufre para seguir viva
La selección que dirige el leonés Manolo Cadenas derrota a Hungría en un partido cargado de tensión que no se resolvió hasta el último minuto. Los Hispanos tienen hoy otra final ante Rusia.

Jorge Maqueda se eleva sobre el lateral húngaro Laszlo Nagy durante el partido de ayer ante el combinado magiar.
La selección española de balonmano mantiene vivas sus aspiraciones de acceder a las semifinales del Europeo de Polonia, tras imponerse ayer por 31-29 a Hungría, en un encuentro en el que el conjunto español, lastrado por la ansiedad, se condenó a un terrible sufrimiento.
Un auténtico suplicio para los del leonés Manolo Cadenas, que no pudieron respirar hasta que Valero Rivera puso desde el punto de penalti el definitivo 31-29, que permite a España seguir soñando con pelear por las medallas, aunque para ello deberá mejorar de manera radical la gris imagen mostrada ayer. Hoy se enfrentan a Rusia (20.30 horas, Teledeporte). Si ganan estarán en semifinales.
El conjunto español no tardó en caer en la precipitación tanto en defensa, donde España volvió a apostar por un 5-1, como en ataque. Una ofensiva en la que la selección se empeñó en resolver de primeras cada una de sus acciones con precipitados lanzamientos lejanos, que tuvieron como resultado la escapada del conjunto magiar (3-6) en el marcador.
Eso encendió todas las alarmas en el banquillo español, obligado a pedir con urgencia un tiempo muerto para aclarar las ideas de unos perdidos «hispanos», empezando por la defensa a la que Cadenas ordenó volver al tradicional 6-0.
Un cambio que dotó de algo más de solidez a la retaguardia de un cuadro español, que pese a su mejoría nunca fue capaz de detectar los movimientos tanto del central Kornel Nagy como del lateral Laszlo Nagy.
Una imagen que mejoró tímidamente en el arranque de la segunda mitad, en el que el acierto de Antonio García permitió a España ponerse con unos impensables, viendo lo ocurrido en el primer periodo, tres goles de ventaja (18-15) en el marcador.
Pero la selección siguió sin encontrar la fórmula en defensa. Laszlo Nagy, que con sus poderosos lanzamientos superó una defensa española, igualó la contienda (23-23).
Una delicada situación que solventó para el equipo español la irrupción de Joan Cañellas, que con dos goles consecutivos y una medida asistencia permitió a España entrar en los diez últimos minutos de juego con una renta de tres goles (27-24) en el tanteador. Pero el conjunto español estaba condenado a sufrir hasta el final, y se vio de nuevo con una exigua ventaja de un tanto (29-28), aunque supo calmarse para sumar una victoria trascendental.