Diario de León
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Con deportividad

El mes de enero de cada temporada futbolística suele ser tiempo de movimientos en muchos de los clubes, donde el mercado llamado invernal consigue estar en su máximo apogeo, y los cambios de destino son frecuentes entre jugadores. La vorágine que años atrás había en estas fechas es más bien historia, y se ha visto reducida a la mínima expresión por el gran problema de este país, como son los recursos económicos. La cantidad de movimientos y cambios de futbolistas en las plantillas eran numerosos, siendo una necesidad prioritaria de cada equipo, que se preparaba para vivir la segunda parte de la competición con nuevas perspectivas y un futuro prometedor, que insuflara nuevas ilusiones a la afición. Los últimos días se convertían en negociaciones de auténtico infarto hasta el último minuto de la finalización del plazo, donde las delegaciones y federaciones no daban a basto con la expedición y control de todo lo concerniente a los trámites y diligencias federativas, para el trámite de la correspondiente licencia. Ahí sí que los directores deportivos y secretaría técnica no tenían un momento libre, y daban el do pecho para lograr el mejor producto a un precio adecuado y lo más asequible posible, acorde a las finanzas del club en ciernes, y donde los representantes de jugadores hacían su aparición y jugaban sus cartas. Con enormes exigencias.

Desde hace unas cuantas temporadas y con la disminución de los recursos económicos, ese trajín que se producía en este mes de enero ha dejado de existir, en cuanto a esa gran revolución de cambios, pero sigue en vigor en menor medida para reforzar las plantillas de la mejor forma posible y encarar con nuevas y buenas vibraciones lo que resta del devenir competitivo.

Las necesidades de cada momento deben ser resueltas de la mejor manera posible, buscando siempre lo mejor para el club y sus intereses, buscando una próspera y larga supervivencia. Ser componente de la plantilla de un club no da derechos de continuidad ni te asegura su permanencia, será el día a día el que va a ir marcando el camino. Son fechas de renovaciones y para ello el mercado se mueve, pero hay que tener cuidado porque de vez en cuando el fuego aparece y te quiere envolver, y ahí es donde entra el instinto.

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