Cultural 0 Tudelano 0 El equipo leonés falla un penalti por mediación de Aketxe a falta de seis minutos para el final que le impide entrar en zona play off
Máximo castigo para la Cultural
Juan Bardal ante dos jugadores del Tudelano en un lance del partido. SECUNDINO PÉREZ
ÁNGEL FRAGUAS | LEÓN
La igualdad sobre el campo de juego entre la Cultural y el Tudelano pudo decantarse a favor de los de Juan Ferrando si el delantero Isaac Aketxe hubiera acertado en el lanzamiento del penalti que señaló el colegiado por mano del visitante Dani Gómez a falta de seis minutos para la conclusión del partido. El disparo del bilbaíno se marchó por encima de la portería de Pagola, cuando el cancerbero ya se había vencido a su derecha. Así volaron dos puntos y también la posibilidad de entrar en plazas de play off de ascenso (0-0). Sensaciones amargas al final del encuentro entre una afición que anhela subirse al tren del ascenso para poblar en más número de seguidores el Reino de León.
Aún así, la Cultural se mantiene en la quinta posición de la tabla clasificatoria a un punto de distancia con respecto al rival de ayer, el Tudelano, que es cuarto, a dos del tercero, Racing de Santander, que empató a cero en Izarra, y a cuatro puntos del segundo, el UD Logroñés, que cayó en su estadio de Las Gaunas frente a la Arandina (1-2).
El entrenador de la Cultural, Juan Ferrando, lo intentó todo para variar el sino del encuentro, pero sus futbolistas carecieron de capacidad para romper la última línea de pase, para así llegar con claridad arriba. El único que aceleró el ritmo y supo penetrar por banda fue Javi Navas, aunque no tuvo la compañía ni la conexión de nadie arriba. A Cristóbal apenas se le vio, muy vigilado en su faceta de servir el pase final. El técnico culturalista es partidario de un juego por bandas que desequilibre al rival para tener más llegada arriba. Es el fuerte de un sistema con múltiples variantes que el preparador maneja como un estratega del tablero como si se tratara de una partida de ajedrez. Mueve a sus peones de acuerdo al momento del partido y también según actúe el rival. El otro partido de Ferrando desde la banda es un espectáculo que supera al que se vive en muchas ocasiones en el campo, tal y como sucedió ayer.
El entrenador culturalista volvió a caminar sobre su área técnica como un león enjaulado. Masculla y trabaja su cerebro para encontrar la jugada perfecta, la que dé jaque mate al rival. Ayer no lo logró porque su rey Aketxe no se comió a la torre Pagola después de que el equipo hiciera el movimiento que tanto le gusta por banda. Y lo pagó con unas tablas que no hubiera firmado nunca. Pero se le echó el reloj encima. Los estrategas piensan, cambian y actúan en función de lo que tienen y de lo que dispone el rival. La capacidad de Ferrando para dirigir a sus figuras hacia la victoria se encontró con una pena máxima que fue más pena máxima que nunca, porque si alguien se mereció llevarse la partida esa fue la Cultural.
El combate del Reino de León deja todo como estaba antes de iniciarse la partida. Habrá trece más antes del final. Y con toda seguridad, tras afrontar y preparar el resto de batallas como si se tratara cada una de ellas como la última, la Cultural saldrá airosa. Peleará por la gloria de la Segunda División.
Hay razones evidentes para pensar así. La primera es que la Cultural tiene un equipo armado que no sale a especular. Parte desde el principio con la intención de ganar. Tanto en casa como fuera. Este tipo de equipos valientes suelen encontrar los objetivos que tanto buscan.
Quizás, a la Cultural le faltó meter una marcha más al encuentro para impedir unos movimientos en muchas fases premeditados para llevarse el triunfo. El desequilibrio en el último tramo del encuentro no llegó, aunque Ferrando lo intentó. Nadie le echará en cara que no lo intentó. Puso toda la pimienta en las bandas. Las refrescó para dotar al bloque de más explosividad. Marcos Álvarez a punto estuvo de darle la razón, tras el penalti errado por Aketxe. Y Babalola. ¿Que decir de Babalola? Pues lo que ya dijo Ferrando en su día. Si fuera tan desequilibrante y tan bueno no jugaría en Segunda B, sino en Primera División. Su máxima volvió a darle la razón. Quedan trece partidas.