León da manga ancha para convertir los bajos comerciales en viviendas
El cambio restringe el área de exclusión a una zona mínima del centro y permite que cientos de locales e incluso cocheras puedan convertirse en pisos
El Ayuntamiento justifica la medida en el «creciente cierre de negocios» y la «demanda residencial»

Imagen de uno de los locales comerciales vacíos en la ciudad de León.
Ahora, se salvan el casco histórico y los denominados «conjuntos de conservación tipológica», como las construcción sociales de Pinilla, la Inmnaculada, Jesús Divino Obrero, Buen Suceso, las manzanas que dan cara a Monja Etheria y San Mauricio, las casas de aviación de La Palomera, la acera derecha de Las Ventas que va desde la iglesia a Puerto Pando, los inmuebles frente a la bolera de Nocedo y media docena de portales sueltos de Mariano Andrés y La Serna. Poco más. En el resto de la ciudad no se pueden convertir los bajos en viviendas. Pero, con «la crisis del comercio minorista» y la «creciente demanda residencial» como argumentos, el Ayuntamiento aprobará, después de tres años desde que lo anunció, la modificación de las normas urbanísticas que limiten esta prohibición de usar los locales comerciales a una zona mínima del centro «de vocación claramente comercial».
La decisión reducirá «de forma sensible» el área de exclusión. A partir de la medida, que deberá pasar una tramitación no inferior a tres meses hasta su entrada en vigor, la zona se circunscribirá al perímetro que definen las avenidas Roma, Ramiro Valbuena, Padre Isla, Independencia, Santa Nonia y República Argentina. «En el resto del suelo urbano será posible la disposición del uso de vivienda en planta baja», como se reseña.
La redefinición del artículo 320.2 abunda en que «no será exigible la dotación de nuevas plazas de aparcamiento en casos de cambio de uso en edificios existentes». Aunque no se permitirá la utilización de los garajes para su conversión en vivienda «cuando el local estuviese destinado a cubrir la dotación mínima de plazas de aparcamiento regulada en las normas, y así se hubiese contemplado en las correspondientes licencias de edificación».
Pese a esta flexibilización, el texto reseña que no se podrán adecuar los bajos de cualquier manera. Las viviendas que «se dispongan en planta baja» deberán «acomodarse igualmente a los requisitos establecidos en la presente normativa urbanística en materias tales como habitabilidad o programa mínimo de vivienda, así como al resto de exigencias técnicas que se señalan en la normativa de edificación o sectorial», tales como «cuestiones higiénico-sanitarias de vivienda exterior, iluminación y ventilación». Para no dejar nada suelto, se recoge que «en parcelas procedentes de la gestión de sectores de suelo urbano no consolidado o urbanizable» se podrá «destinar la planta baja» como vivienda, «siempre que ello no se oponga a los parámetros, condiciones u ordenanzas establecidos en los correspondientes instrumentos de planeamiento de desarrollo y gestión».
La modificación, reclamada por UPL, justifica la necesidad en que «las condiciones que concurren actualmente en el sector comercial han producido una cierta crisis del modelo minorista, de forma que muchos de estos locales de negocio se están desocupando por el cierre de actividades ante la competencia que ofrecen las grandes superficies comerciales, el comercio on line, el elevado precio de las rentas urbanas o bien, simplemente, por la jubilación de sus titulares». Aunque se admite que «se sigue manteniendo una cierta ocupación con éste y otro tipo de actividades terciarias (profesionales, oficinas, banca, hostelería y otros)», recalcan que «el cierre de locales de negocio en planta baja es un fenómeno creciente» y genera «una sensación de abandono con perjuicio para el ornato público de la ciudad».
El acuerdo, encargado a EIC y Omicrón Amepro, aportará una contribución «para cubrir la creciente demanda residencial». «Reducir el ámbito espacial donde rija esta limitación permitirá optimizar en alguna medida el uso de edificaciones existentes, evitará la degradación de locales vacíos y contribuirá en cierta medida a la reducción de la necesidad de nuevos desarrollos urbanísticos», resumen.