Deporte sin trampas
E n Washington en el año 1963, Martin Luther King pronunció las cuatro palabras más famosas de la historia ‘I have a dream’ que bautizaron su discurso en defensa de la libertad y los derechos del ser humano. Ese mismo sueño pero extrapolado al deporte podría ser parafraseado por la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte en su cruzada por erradicar el dopaje del deporte. Una ilusión cuyo objetivo prioritario es vivir una competición limpia, veraz sin trampas ni fraudes, eliminando la artificialidad que por momentos presenciamos.
Y es que el deporte actualmente padece varias enfermedades de carácter muy grave entre la que se encuentra la referida al dopaje, con efectos secundarios perjudiciales no solo para la competición sino también para la salud de los deportistas. Además tenemos que adicionar a la relación de esas patologías, la corrupción, las apuestas ilegales y los intereses económicos. Todas estas amenazas desvirtúan los valores deportivos. En lo que respecta al tema del dopaje, la AEPSAD está desarrollando programas de prevención para educar a los deportistas y su personal de apoyo con el objetivo de promover comportamientos contrarios al dopaje. Y es que con las recientes modificaciones introducidas en el Código Mundial Antidopaje no sólo los deportistas pueden ser sancionados sino que también su entorno.
Observamos por lo tanto que el cerco a los defraudadores deportivos se estrecha cada vez, endureciéndose el régimen disciplinario para que los deportistas y su entorno valoren y sopesen seriamente si merece la pena correr o no el riesgo por una portada de gloria. La misión de la AEPSAD es ardua y difícil, pero es trabajo de todos conseguirlo. Por cierto, al espectador y a la industria del deporte también hay que educarlos. Deporte si pero humanizado, no olvidemos que los deportistas son personas.