Creando las bases
L a historia se escribe siempre que exista un futuro, porque también tendrá su importancia en tiempos más o menos lejanos. Todo acuerdo tiene condiciones que hay que cumplir, como unos deberes que hay que realizar para que todo continúe hacia delante, y según lo pactado en el llamado ‘programa de fiestas’, donde las obligaciones son un contrato blindado. Lo que en un principio empezó con un acuerdo de colaboración y que según ha ido avanzando la temporada, las relaciones han continuado creciendo a través de cesiones y compromisos firmes de cara a unos objetivos, para mejorar lo presente y con vistas de un futuro más que cercano, se ha visto refrendado tras la asamblea del club maragato, a propuesta de la junta gestora, en una situación de filialidad para la próxima temporada.
Dos clubes donde la distancia kilométrica es cercana, y a pesar de ciertas rencillas durante una época en tiempos pasados, la colaboración puede empezar a cambiar la historia para ambos, tanto en el aspecto deportivo como en el económico. En los tiempos actuales la viabilidad de la supervivencia pasa por tener muy claro que se quiere, como y donde.
Este tipo de acuerdo o pacto a dos bandas tiene beneficios para ambos clubes, pero tiene un condicionante que es incuestionable y es la base para su firma, que es mantener la categoría tanto el equipo ponferradino como el astorgano. Nada es fácil y lo que resta de temporada será fundamental jugar con los tiempos, y conseguir resultados positivos que sumen puntos en la clasificación para ir asegurando la permanencia, y empezar a tocar con los dedos ese acuerdo de filialidad que pasará a la historia de ambos clubes y que quedará escrita en sus páginas, haciendo realidad lo que meses atrás comenzó con unas conversaciones, que permitieron crear unas bases para el futuro en beneficio de las dos partes.