BALONMANO. COPA DEL REY
Históricos ‘Maracanazos’ del Ademar
Celje y Berlín son parte de la historia negra de los leoneses: derrotas dolorosas pese a jugar con una notable renta de goles Nadie espera que se repita en la Copa.

Ruesga desconsolado en Berlín. JAVIER
georgino fernández | león
Todos los clubes tienen su particular historia negra. La andadura de los clubes —y el Ademar no es una excepción— se construye con días de vino y rosas que se alternan con tragos amargos. En el caso del equipo leonés hay dos fechas relativamente recientes, diciembre de 2003 y abril de 2012, que ejemplifican de forma clara lo que en el deporte se conoce como el ‘Maracanazo’, esas derrotas dolorosas, inexplicables, que suceden contra todo pronóstico cuando todo apunta hacia el éxito y no parece que haya nada ni nadie capaz de dar la vuelta a las cosas. Pero en ocasiones sucede. Esa es parte de la grandeza del deporte. Sucedió precisamente cuando Uruguay arrebató a Brasil en la final el Mundial de 1950 que disputaba en su casa o cuando Buster Douglas, un boxeador desconocido, tumbó por K.O. en Japón al hasta entonces imbatido Mike Tyson, el hombre de hierro.
Volviendo a las fechas de antes, en diciembre de 2003 el Abanca Ademar sufrió su primer ‘Maracanazo’ que le dejó apeado de la Liga de Campeones a las primeras de cambio ante el Celje Pivovarna Lasko de Eslovenia. En el choque de ida, en los octavos de final, los leoneses —entrenados entonces por Manolo Cadenas— bordaron el balonmano en el Palacio y vencieron a los balcánicos por trece goles de diferencia: 38-25. Todo parecía sentenciado. El Ademar, un equipo ciertamente poderoso entonces, con jugadores de la talla de Kasper, Kjelling, Metlicic, (aunque estos dos no jugaron la vuelta), Juanín o Raúl Entrerríos, estaba convencido de que esta mano de la partida estaba ganada.
Sin embargo no fue así. En la vuelta perdió el billete a los cuartos por el valor doble de los goles fuera de casa al caer en el ruidoso y moderno feudo esloveno por 34-21. Curiosamente, el Celje se proclamó luego campeón de Europa como recordaba ayer Juanín García, único superviviente en el Ademar actual de aquel equipo. El extremo leonés tenía entonces 26 años, ahora algunos más, pero lo guarda en la memoria.
«No nos salió nada y a ellos les salió el partido perfecto. Jugar en Europa, fuera de casa, es muy complicado y esa vez mucho más. Recuerdo que el Celje estrenaba un pabellón nuevo para ese partido y lo llenaron con más de 6.000 personas. El ruido era infernal, había mucha presión y el arbitraje fue muy casero. Al descanso ya perdíamos de diez (17-7)», rememora Juanín que presume de memoria.
Después el Celje eliminó también a grandes equipos como el Ciudad Real para proclamarse a la postre nuevo rey de Europa venciendo en la final al Flensburg alemán. Rutenka o el meta Peric formaban en aquel equipo. Por coincidencias del destino compañeros años más tarde de Juanín en el Barcelona. «Hablamos luego muchas veces de ese partido. Rutenka decía que remontar aquellos trece goles fue lo que les dio fuerza para ser campeones de Europa».
El internacional argentino Gonzalo Carou vivió en primera persona aquel terrible encuentro del 29 de abril de 2012 en Berlín. También estaba en plantilla José Mario Carrillo, pero con un papel mucho más secundario. El Ademar, entrenado por Isidoro Martínez, se jugaba el pase a la Final Four de la Liga de Campeones. En la ida en el Palacio arrolló al Füchse Berlín por 34-23. Una renta de once goles para soñar con la gloria. Parecía hecho... pero tampoco esta vez. Los leoneses caían por el mismo margen en tierras germanas (29-18) y de nuevo el valor doble de los goles fuera les apeaba de Europa. «Parecía que con aquella ventaja la eliminatoria estaba ya sentenciada pero empezamos mal, como que no podíamos reaccionar. Fue doloroso no poder jugar la Final Four de la Champions cuando la teníamos tan cerca. Pero creo que a la larga nos vino bien porque hubiese entrado algún dinero extra en el club y tal vez se tratase de seguir para adelante con un proyecto deportivo insostenible en lo económico».
Dos precedentes que nadie espera que se repitan ahora el próximo sábado en la vuelta de la Copa del Rey ante el Benidorm. El Abanca Ademar viaja con doce goles de renta: 33-21 para sellar su pase a la Final Four copera. La renta es amplia pero en el club se respira cautela. Quedan todavía 60 minutos.