PRIMERA DIVISIÓN
Casemiro evita otra debacle

Los jugadores del Real Madrid celebran con Ramos el primer gol ante Las Palmas. ELVIRA URQUIJO
Las Palmas 1 Real Madrid 2 El equipo insular superó al conjunto blanco en juego y actitud pero se mostró endeble en las áreas y a balón parado. Dejó escapar un punto al final
ignacio tylko | las palmas
Con la Liga perdida, una larga travesía aún por delante en el torneo de la regularidad y todas las ilusiones puestas en la undécima, no resulta cómodo para el Real Madrid afrontar este tipo de partidos (1-2). Quizá la tendencia lógica sea la de dejarse llevar, pero la historia, el escudo, la afición y la crítica no consienten la relajación merengue.
Vencieron los blancos por dos graves distracciones defensivas de los grancanarios en sendos saques de esquina y porque Keylor Navas volvió a ser el mejor de su equipo, pero la imagen grupal lejos de casa fue calamitosa. Sin juego, sin organización, sin respuestas desde el banquillo y con una actitud reprochable. El postrero cabezazo de Casemiro, incomprensiblemente libre de marca cuando los grancanarios ya acariciaban un punto, no puede esconder una realidad preocupante. El gol de Willian José, ejemplifica la indolencia de este Real Madrid. Kovacic disfrutaba de una falta a favor a cuatro minutos del final, pero se la regaló a un adversario y preludió el gol absurdo.
Salieron los merengues aplatanados en Gran Canaria, como si el clima de las Islas Afortunadas les bajase la tensión a los jugadores. Ya en los primeros compases el equipo de Quique Setién manejó la situación con solvencia y buen orden.
El choque se desequilibró por primera vez a balón parado. Isco la puso tensa y bien dirigida y Sergio Ramos se anticipó en un gran cabezazo. El córner llegó en la primera ocasión del Real Madrid.
El choque prosiguió bastante igualado hasta el descanso. La osadía y buen juego de los grancanarios, unidos al triste deambular de los madrileños, debieron cambiar el signo del resultado tras el descanso. Pero no sabían definir los de Quique Setién. Erró el árbitro al considerar cesión de Arbeloa a Keylor. Tras el lanzamiento indirecto, Casemiro salvó el gol. El gol de Willian José hacía justicia pero Casemiro castigó la poca contundencia de los canariones en las áreas. Setién acabó molesto y Zidane tiene motivos para reflexionar.