FÚTBOL
Un punto fruto del trabajo

Basha, que se ha ganado la confianza de Fabri en el centro del campo de la Ponferradina, pelea por un balón rodeado de jugadores del Nàstic. TXEMA MORERA
joan teixidó | tarragona
La Ponferradina sumó un valioso punto en Tarragona en un partido en el que completó una actuación presidida por el esfuerzo y el trabajo. Dos goles al inicio de cada período derivaron en un encuentro muy equilibrado en el que la Deportiva se mostró sobria atrás y atrevida delante, con oportunidades para haber podido ganar el encuentro a un Nàstic que también tuvo las suyas.
No pudo empezar mejor el partido para la Ponferradina, que a los dos minutos se adelantaba en el marcador merced a un tanto de Xavi Molina en su propia portería. Reaccionó el Nàstic con un doble remate que la defensa envió a córner y remate posterior de Tejera que salió por encima del larguero. Después de unos minutos de asedio tarraconense, se dejó ver el equipo de Fabri, que ofrecía una buena imagen. Seoane se mostraba muy activo por su banda y sus internadas dieron impulso a un equipo que se empezó a desdoblar con peligro eludiendo las líneas de contención del Nástic y que avisó por medio de Berrocal, aunque fue Basha, con un tiro lejano, el que exigiría a Reina para detener el balón.
Pero el Nàstic no dejaba de buscar el empate y una acción de Xisco estuvo a punto de ser culminada por Naranjo, que por otra parte estaba en fuera de juego. Jugaba el Nàstic sus mejores minutos, con un fútbol rápido y fluido que superaba a una Ponferradina sin salida y con mucho trabajo en la contención para evitar que el equipo catalán pudiera llegar hasta Dinu. Casi al final de este primer tiempo, a punto estuvo de sorprender el Nàstic con un remate de Giorgi Aburjania tras una jugada de Naranjo que se fue lejos del larguero. Conseguía de esta forma el equipo de Fabri salvaguardar su ventaja después de un notable desmpeño en un primer período en el que mantuvo a raya al Nàstic.
Tras el descanso, se repitió el guión del inicio del partido pero esta vez a la inversa, ya que esta vez fue el Nàstic el que marcóa los tres minutos, de forma que el partido volvía a donde empezó. Fue un centro desde la banda y el rechace de la defensa que llegó hasta el andaluz para empujar el balón a las mallas. El gol, sin embargo, no hizo demasiada mella en la Ponferradina, que se mantuvo con aplomo y que se fue a por una nueva ventaja.
Casado y Álvaro Antón se asociaron para que éste último rematara con intención aunque el balón rebotó en un contrario. Pese a la valentía de los de Fabri, el Nàstic no permitía demasiadas alegrías, sobre todo cuando Emaná tenía el balón. También pasaban cosas cuando el balón lo tenía Aguza, presente en casi todas las acciones en las que la Ponferradina construía algo. Un centro suyo fue rematado por Acorán muy cerca del poste. Poco después, un disparo del propio Aguza obligó a Reina a lucirse para atajar el remate.
Entró el partido en un ida y vuelta con ocasiones alternas. El Nàstic estuvo a punto de deshacer la igualada tras un centro del recien ingresado Lobato que Emana remató fuera por muy poco. Presionaba el Nàstic y Fabri creyó oportuno hacer el primer cambio para refrescar el equipo en la recta final, saliendo Caiado para dar más empaque al centro del campo. Podía ser importante su aportación en unos momentos en los que la Ponferradina lo pasaba mal y Emana, en el área pequeña, pudo hacer el segundo de no ser por la buena intervención de Dinu, que en dos tiempos detuvo el remate del camerunés.
No se conformaba con quedarse atrás la Ponferradina y un disparo de Alan desde fuera del área que despejó con apuros Reina confirmaba que no le valía el empate. Pero ningún equipo logró su propósito, pese a que fue el Nàstic el que asumió más riesgos. Faltó precisión en los últimos minutos en los que el cansancio invitaba a conservar el punto. Y así concluyó el partido.