BALONMANO
El Ademar acelera hacia Europa

Mikel Aguirrezabalaga se eleva sobre los defensores del Puerto Sagunto durante el partido de ayer disputado en el Palacio. F. OTERO
sergio c. anuncibay | león
No estaba Acacio. Ni Vieyra, máximo goleador del equipo. Tampoco podía jugar ni un minuto Jaime Fernández, que como el central brasileño atravesó esta semana un proceso vírico que lo inhabilitó para este choque. Así afrontaba el Abanca Ademar un partido trascendental en la pelea por Europa. Y no se resintió. Todo lo contrario. Tiró más que nunca de espíritu de equipo y cortocircuitó desde su defensa cualquier atisbo de sorpresa ante un Puerto Sagunto, también muy tocado por las bajas, que fue desbordado en el inicio (34-24).
Sin Bernatonis ni Sorrentino se mostró demasiado parco en argumentos cuando tuvo que percutir sobre la consistencia de un 6-0 donde sobresalieron las ayudas y la velocidad de piernas.
Salió en tromba el conjunto leonés, espoleado por un gran trabajo defensivo que le permitió marcar un ritmo de partido muy alto, donde los maristas se sienten como pez en el agua. En los siete primeros minutos castigaron al bloque porteño con tres contraataques vertiginosos y un parcial de 6-0. Ruiz taponó la hemorragia, pero los de Rafa Guijosa siguieron a lo suyo, y tras los tres goles de Juanín, uno desde siete metros y los otros dos al contragolpe, uno más de Piñeiro, que apareció como una flecha, le llegó el turno a los cañoneros. Leo, que sigue en estado de gracia, Juanjo, ayer en la posición del lateral argentino, sancionado, y Mikel sacaron su fusil a relucir para abrir una brecha importante en el marcador (10-4) recién superado el ecuador de la primera parte.
Todo transcurría tranquilo hasta que la exclusión de Piñeiro y varios errores en ataque dieron algo de oxígeno al Sagunto, que redujo la distancia hasta los cuatro goles (12-7), después del segundo tiempo muerto de Nikola Milos. Fue una reacción muy tímida, bloqueada por el pundonor de Carou, que se jugó el tipo echando el cuerpo a tierra para ganar un balón dividido. Conectó después con Mikel y éste prolongó hacia Juanín, que recorrió el carril izquierdo como un ciclón para hacer el 13-7. Otra vez la defensa se convirtió en un muro prácticamente infranqueable para el conjunto visitante, incapaz de encontrar vías de pase con sus extremos. Tampoco con el pivote. Lo fiaban todo a la efectividad de Corzo desde el centro y a las apariciones de Berrios. El cubano pasó por el Palacio sin pena ni gloria. Soñará con Carou y Juanjo.
Sólo cuando el Abanca Ademar quedaba en inferioridad, el Sagunto encontraba algún rincón para batir a Cupara, muy protegido ayer. Pero ni con esas eran capaces de imponerse en los parciales. De hecho, cuando Piñeiro sufrió la segunda sanción de dos minutos, el equipo leonés no se resintió. Ni mucho menos. Juanín era una auténtica pesadilla para el Sagunto y aparecía desde el extremo para martillear al rival de forma constante. Terminó la primera parte con siete goles en su cuenta particular. Rodrigo, con mucho protagonismo por la ausencia de Acacio, robó un nuevo balón y en la acción ofensiva siguiente firmó el 17-10 con el que llegaron al descanso.
El paso por los vestuarios no rebajó la intensidad de un Abanca Ademar que en los primeros minutos del segundo acto hizo tres goles, el primero tras un zambombazo de Mikel. Juanjo, el más listo de la clase, forzó una falta en ataque cuando salía desde el banquillo y Carrillo no falló en dos lanzamientos consecutivos, el segundo tras un pase a la remanguillé de Piñeiro (20-11).
Sladic no claudicaba y se resistía a tirar la toalla. Ese intercambio de golpes favorecía al conjunto leonés, que disfrutaba de una renta más que cómoda (21-14). No obstante, de vez en cuando aparecían de nuevo algunos errores en la ejecución, sobre todo porque los locales elegían mal sus lanzamientos y Corzo y Dikic lo aprovechaban para reducir la diferencia (22-15). Y eso que Mikel no fallaba desde nueve metros. Ni Leo, un martillo pilón. Y si no aparecía Juanjo, cada vez más efectivo en tareas ofensivas. Entonces llegó uno de los momentos de la noche. Mario López, que llevaba más de un año sin jugar en el Palacio, marcó su primer gol ante su gente después de la grave lesión que sufrió en su rodilla. Dos en la misma articulación. La afición, sus compañeros y Guijosa lo celebraron por todo lo alto. Luego haría el segundo. De ahí al final el guión no varió. Los leoneses sostuvieron la misma intensidad defensiva y en ataque respondían a cada una de las tentativas del rival, incapaz de cerrar la brecha. El 34-24 final acredita el buen momento por el que atraviesa el Ademar, a sólo un punto de Granollers, tercero en la tabla.