Diario de León

UNA VIDA DEDICADA AL DEPORTE

Caño no vigilará más su Palacio

El responsable del pabellón se jubila entre las muestras de cariño que le brindan los jugadores después de 22 años al frente de la infraestructura deportiva.

Jesús Caño, ayer en la entrada del Palacio, donde ha pasado los últimos 22 años de su vida. F. OTERO PERANDONES

Jesús Caño, ayer en la entrada del Palacio, donde ha pasado los últimos 22 años de su vida. F. OTERO PERANDONES

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sergio c. anuncibay | león

Cuando Jesús Caño cerró su taquilla el miércoles por la tarde una retahíla de recuerdos le abordó por sorpresa. No importó que desde hace tiempo esperara la llegada de ese día como quien aguarda, ansioso, a que escampe la lluvia protegido bajo techo. Tenía ya ganas de jubilarse, pero sus últimas horas como responsable del Palacio Municipal de Deportes le condujeron a una encrucijada de emociones.

Estaba contento porque después de 22 años al frente del pabellón, 30 en instalaciones deportivas, daba por zanjada su trayectoria profesional. Pero también sintió cierta melancolía al darse cuenta de que ya no volverá a esa atalaya desde la que ha visto pasar a cientos de jugadores, entrenadores y directivos que, en muchos casos, tienen en Caño a una persona de su confianza, a un amigo. Es recíproco —subraya—. «Lo echaré de menos, eso seguro, porque he hecho muchas amistades gracias al deporte y, además, a muchos de los jugadores los he conocido de niños y eso te marca», señalaba ayer Caño, sentado en una de las butacas del Palacio, la misma que ocupó tantas veces a lo largo de su vida. «Desde aquí controlo todos los accesos del pabellón y así sé quien entra y quien sale», justifica, en presente, como si aún fuera el vigía y tuviera que colocar rápido las canastas para que el Fundación entrene a su hora.

Recuerda especialmente a los hermanos Entrerríos, sobre todo a Raúl, con quien entabló una relación estrecha. «Tuvo un hijo que nació el 10 de julio, como el mío, y me llamó para decírmelo», agradece. «Imagínate, los conoces casi de niños, como a Óscar Perales, Lamariano, Piñeiro, Marito, Julio González, Raquel Caño, Cristina... Además de buenos deportistas son grandes personas», apunta Jesús, que ha visto al Ademar y al Cleba madurar como clubes, aunque también sufrió por la desaparición de Baloncesto León o del Ram. «Hubo momentos difíciles y lo pasas mal por los chavales, pero ahora, desde la distancia, pienso que todo lo que me ha sucedido aquí dentro ha sido muy bueno porque me llevo grandes amistades», celebra. De hecho, muchos de esos jugadores con los que ha compartido horas le despidieron el miércoles a través de las redes sociales. «Es emocionante y la verdad tengo muy buena relación con todos», explica Caño, que antes de llegar al Palacio pasó por los campos de la Granja, la Palomera o el Margarita Ramos. Y de pequeño jugó al fútbol, «con Pepe Calvo en los infantiles del Puente Castro». Y después al Rugby, «como zaguero». ¿Y ahora? «Me toca disfrutar de mis cuatro nietos», responde.

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