El sistema basado en el 3-5-2 da frescura pero carece de solidez al no estar asentado
El dibujo utilizado por el entrenador de la Cultural, Juan Ferrando, ante el UD Logroñés volvió a basarse en el utilizado por el técnico de la Peña, Adrián Benavides, durante todo la temporada en División de Honor y que tan buenos resultados ha dado al equipo leonés a lo largo del campeonato de Liga. Un sistema que ha llamado poderosamente la atención a todos los que han seguido a la Peña esta temporada. Un sistema basado en un 3-5-2, que tiene sus variaciones. Puede transformarse en un 5-4-1 cuando toca defender. Un dibujo elástico en el que todo el equipo ataca y defiende. Tres centrales, dos carrileros de arriba abajo, dos mediocentros recuperadores y un organizador en el medio, un punta y un apoyo por detrás del delantero. Un esquema que se basa en el equipo, en la unidad y en el orden. Todos tienen su cometido. Cuando una pieza falla se va al traste todo el puzzle, si bien se trata de un esquema apiñado, muy difícil de sobrepasar por el rival.
Cuando toca defender, se inicia con una presión al rival arriba, al futbolista que trata de sacar el balón jugado para que no salga con comodidad. Ese agobio hacia el oponente comenzado por los hombres de ataque lo tiene que seguir a pies juntillas todo el bloque. Todos trabajan hasta recuperar la posesión del balón.
Y ciertamente, la Cultural ha ganado en frescura con este sistema. Ya estaba inventado. No lo ha sacado de la chistera nadie. Los eruditos que no admiten que un entrenador leonés haya ideado este dibujo táctico son los mismos que destacan esta nueva forma de juego para acabar un campeonato decepcionante. Un sistema nuevo, pero no está asentado. No todos lo asimilan por igual. Hay profundas lagunas.