La fuerza del movimiento
El Crossfit engancha Es una mezcla de halterofilia, gimnasia deportiva y ejercicios asociados al atletismo. Los entrenamientos no llegan a la hora y se trabajan todos los músculos del cuerpo, casi siempre con mucho peso. Utilizan neumáticos, anillas, trineos, cuerdas....
En el Crossfit utilizan neumáticos de camión, o de tractor, que llegan a los 150 kilos, además de pesas, trineos, cuerdas y cualquier objeto pesado. JESÚS F. SALVADORES
sergio c. anuncibay | león
No hay la típicas máquinas de gimnasio. Ni espejos donde reflejar los músculos. En su lugar, neumáticos de hasta 150 kilos, pesas de todo tipo, cuerdas, balones, anillas, trineos... Y una pizarra en la que se marcan las rutinas. Muy intensas. De sólo 40 minutos.
El Crossfit, una disciplina que surgió en California en la década de los setenta, tiene su lugar de culto en León, donde un centenar de personas practican asiduamente un deporte que germinó en España hace sólo 8 años. Entrenan en una nave industrial, de más de 800 metros cuadrados, diáfana, y cicatrizada en su interior por el brazo de una grúa que la confiere un cierto toque callejero. Quien lo prueba repite, a pesar de que «puedes estar hasta seis meses con agujetas», advierte Álvaro Carnero, el instructor de AC3D, el único centro de la ciudad que enseña Crossfit.
No lo puede impartir cualquiera. Hay detrás una marca comercial, un método que inventó en su día Greg Glassman, quien agitó diferentes disciplinas y propagó sus sistema de entrenamiento por todo el mundo. Primero lo probó en policías y militares y después, en 1995, abrió un centro afiliado en Santa Cruz. Ahora pertenece a Reebok, que compró la patente y organiza el campeonato internacional más relevante.
Glassman mezcló en su momento los beneficios asociados a la halterofilia, la gimnasia deportiva y algunos ejercicios de atletismo. Así nació el Crossfit, que enseña a la «gente a moverse y utilizar su cuerpo a través de diferentes disciplinas que de forma aislada se utilizan desde hace muchísimos años», explica Álvaro Carnero, un soldador profesional que por culpa de la crisis perdió su trabajo y empezó a formarse como entrenador. Hace dos años abrió una nave, o ‘box, como se llaman este tipo de espacios, en el paseo de La Granja. Allí utilizan cualquier objeto para trabajar el físico. No se trata sólo de mejorar el aspecto del cuerpo, ganar músculo. El propósito es aprovechar cada rutina más allá de lo estético.
«Lo primero que hacemos aquí es sacar a la gente de su zona de confort. Cualquier objeto nos vale para aprender a movernos. Utilizamos neumáticos de camión, de tractor, que son incluso más pesados, anillas, trineos de arrastre, mazas para golpear las ruedas, corremos...», revela el responsable de AC3D, que, a pesar de la dureza del Crossfit, asegura que lo puede hacer todo el mundo. «Tenemos gente muy preparada físicamente, otros que arrancan de cero, chavales de menos de 15 años y alguna persona mayor de 50», enumera.
Todos empezaron con un curso de iniciación en el que se da, incluso, un poco de teoría y se transmiten los conceptos básicos de este deporte, multidisciplinar, y en el que existe una adaptación continua a las singularidades de cada individuo. La fuerza es uno de sus pilares, pero también el equilibrio y la resistencia, además de la potencia y la elasticidad. Las sesiones, normalmente, no pasan de los 40 minutos y a veces la mitad del tiempo lo dedican, incluso, al calentamiento. Hacen remo, halterofilia, anillas, sentadillas... Muchas sentadillas. Así cada semana, de lunes a sábado.
No necesitan demasiado. Sólo hay que tener una dosis importante de energía, espíritu de sacrificio y ganas de alcanzar una vida saludable. Basta con llevar ropa cómoda y si se puede zapatillas de fútbol sala, que no amortigüen la fuerza que se realiza con las piernas.
Álvaro Carnero lo define como un «pilates extremo», salvando las distancias. Y justifica el apelativo porque «parte también de una base científica, aunque sea con mucho peso, y, además, es totalmente compatible», señala.
Al principio «cuesta», reconoce. Tanto, que es posible que tu cuerpo revele agujetas en músculos que ni si quiera conocías, aunque hayas practicado deporte durante toda tu vida. «Mucha gente se encasilla en una disciplina y repite rutinas que olvidan ciertas partes del cuerpo», explica. «Cuando vienes y lo pruebas te das cuentas de que llevas seis meses con agujetas. Al principio duele, algún día no te mueves, pero si superas ese bache te enganchas», aclara.
De momento, este instructor leonés entrena a unas cien personas y asegura que en el último año el Crossfit ha experimentado un crecimiento exponencial. Algunos ya compiten en los interboxes de Castilla y León, aunque por ahora no hay ningún español a nivel profesional. AC3D ganó la temporada pasada el primer premio en categoría masculina y este año hay también varios leoneses clasificados. Y el día 7 de mayo participarán en un torneo por equipos. Aún están lejos de grandes ciudades como Madrid, Valencia o Barcelona, en las que esta disciplina deportiva cuenta con muchos más adeptos. Pero León —hay otro centro afiliado en Ponferrada— cada vez está mejor posicionada y en la Comunidad se ha convertido en un referente. «La gente empieza a conocerlo a través de Internet y saben lo que es, aunque siempre les sorprende», matiza Álvaro Carnero, que hoy a las seis de la tarde impartirá en su ‘box’ una clase gratuita para acercar el Crossfit a quien esté interesado. Hay que apuntarse a través del perfil de AC3D en Facebook. Y dejar el ego en la puerta de la nave, como propone un cartel a la entrada de la instalación.