La fiscalía agrava la pena por racismo y la defensa propone la absolución
El fiscal considera que se trata de un delito de lesiones pero aplica el agravante de racismo. Por todo ello se solicita una pena de dos años y medio de prisión, una orden de alejamiento para que los sospechosos no puedan acercarse a menos de 500 metros del árbitro ni comunicar con él por ningún medio durante tres años y seis meses.
La defensa de los imputados discrepa con la descripción correlativa de los hechos que presenta el Ministerio Público y propone la libre absolución de sus patrocinados.
El partido entre niños de 6 y 7 años de edad, que se estaba celebrando en el campo de fútbol del Bosco, finalizó sin mayores problemas, a pesar de que el árbitro había sido recriminado de forma vehemente a lo largo del choque. La investigación contó con las fotografías realizadas por los espectadores, que dieron fe de la agresión y pusieron el material en manos de la Policía Nacional y la Guardia Civil para que pudiesen llevar a cabo la identificación de los dos agresores a los que se acusa de lo ocurrido.