Gales perfora a una Bélgica ingenua
Los Dragones dan la gran sorpresa y mandan al infieno a los Diablos Rojos.

Gareth Bale y el portero Wayne Hennessey celebran el pase a semifinales de Gales. SRDJAN SUKI
Fernando Iturribarría | lille
En su estreno en una Eurocopa, Gales dio ayer en Lille la mayor sorpresa del torneo al eliminar por 3-1 a Bélgica, segunda selección en el escalafón de la Fifa y una de las favoritas, para retar el próximo miércoles a Portugal en Lyon en las primeras semifinales de una gran competición de su historia. En esa crucial cita el sensacional conjunto de Chris Coleman registrará la sensible baja de Aaron Ramsey, su mejor hombre en la remontada al tanto inicial de los belgas a la que contribuyó con dos asistencias. Los Diablos Rojos, extraviados por un decepcionante Eden Hazard, se vieron condenados al fuego infernal de la hoguera de sus vanidades por una zaga resquebrajada y un inexplicable conformismo tras adelantarse en el marcador.
Marc Wilmots se vio obligado a recomponer su defensa por sexta vez desde la fase de preparación para la Eurocopa. Desde la baja en vísperas del torneo del capitán y líder carismático Vincent Kompany, las lesiones se han cebado en una línea que por fin había encontrado estabilidad y compenetración en los tres partidos anteriores completados sin encajar ningún gol.
Ante tanto contratiempo, Wilmots ordenó a sus dos mediocentros que extremaran el celo en las tareas de contención sin caer en excesivas tentaciones de subir al ataque. De esta forma Radja Nainggolan y Alex Witsel construyeron por delante de los dos centrales un cuadrilátero que sirvió de pedestal a la construcción del edificio belga.
Respetuoso de las consignas, sin necesidad de pisar área, Nainggolan abrió el marcador a los 13 minutos con un trallazo desde 25 metros teledirigido a la escuadra con tanta potencia que Hennessey apenas pudo rozar el misil con la punta de los dedos.
Dueños de la pelota y con el pie en el acelerador, los galeses reaccionaron bien guiados por Aaron Ramsey que dio un pase retrasado a Taylor para que desde el punto de penalti brindara oportunidad a Courtois de demostrar su calidad con una rápida estirada (26’). A la media hora el volante del Arsenal botó un córner que superó al pequeño de los Lukaku y el capitán Williams, libre de marcaje, cabeceó a la red para empatar.
En el descanso Wilmots movió la pizarra a la búsqueda de la iniciativa perdida y de mayor profundidad. Pronto se comprobó que seguían con la defensa en obras. Robson-Kanu controló una pelota de espaldas en el punto de penalti, amagó con cederla atrás a un compañero, pero se dio medio vuelta, despistó a Meunier, Romelu Lukaku y Fellaini de golpe antes de ejecutar a Courtois con un colocado zurdazo.
Con los Diablos Rojos volcados en una ofensiva tan impetuosa como desordenada, los Dragones aprovecharon para sentenciar la eliminatoria con un contragolpe fulminante a la desguarnecida defensa rival.