CAZA
Cordorniz, pobres resultados
Las palomas, tórtolas y torcaces se podrán cazar desde el domingo 21 en una media veda que lleva transcurridas varias jornadas irregulares para los cazadores.

No es sencillo conseguir una buena ‘piña’ de codornices. P. V.
pedro vizcay | león
Cuando van transcurridas cuatro jornadas de la media veda los resultados, lejos de mejorar, van empeorando por lo que la presencia de cazadores en los campos se ha ido reduciendo paulatinamente. Muy pocas codornices y muy difíciles, refugiadas en los perdidos con abundante maleza, por lo que sin el concurso de un buen perro resulta imposible arrancarlas. Las rastrojeras con pocas pajas y machacadas por el ganado ovino apenas tienen codorniz y los cultivos vivos como alfalfas, remolachas o alubias no pueden ni deben cazarse por el daño que cazadores y perros ocasionan en los mismos. El maíz, con sus enormes manchas de varias hectáreas, no se caza tampoco y, a lo sumo, se pisa para cobrar algún ave abatida que, casi siempre en su arrancada, ha volado hacia la protección. Ahora las esperanzas se mantienen en que, con la luna llena, se muevan hacia el sur y entren codornices en las zonas de paso, pero son esperanzas relativamente cortas, pues no parece que abunden las pequeñas gallináceas tampoco en la media montaña. Con los secanos difíciles y los regadíos muy pobres, tan solo en algunas pequeñas zonas del Páramo bajo y el Cea se van consiguiendo «piñas» de media docena de aves, muy lejos de los cupos de treinta establecidos por la normativa.
Desde el día 21, hasta el 18 de septiembre (exceptuando el martes y 13) en que se cierra esta Media Veda podrá cazarse la paloma torcaz y la tórtola común. En los cotos de media montaña, donde se alternan los bosquecillos de roble y encina con los cereales de secano, suelen abundar las torcaces, pues la tortolilla, antaño abundantísima, se ha reducido desde que se la caza de forma masiva en el norte del continente africano. Siempre resulta curioso el comportamiento de las torcaces, que llegan a criar en los parques y jardines de las ciudades mostrándose muy confiadas y cambian totalmente de comportamiento cuando inician sus migraciones. En todo caso y para el cazador el tiro a las grandes palomas al vuelo resulta siempre espectacular. A diferencia que en la caza de la codorniz el perro, lejos de servir de ayuda, puede resultar un estorbo pues las palomas están dotadas de una visión muy aguda y localizan al can en su movimiento.
En esta temporada atípica en la que faltan codornices los cazadores se ven sorprendidos por muy buenos bandos de perdices que, si no se malogran, alegrarán la temporada cuando se abra el cuarto domingo de octubre.