Castillejo emula a Rossi en La Bañeza

El murciano, con el mismo número de Il Dottore, hace doblete en un GP que reúne a 60.000 personas al imponerse en 125/Moto3 y 80cc.

La categoría reina del GP de La Bañeza tuvo como vencedor a Castillejo en una parrilla que se fue a los 25 pilotos, todos protagonistas de una carrera mítica. JESÚS F. SALVADORES

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León

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MIGUEl ÁNGEL TRANCA | LA BAÑEZA

El Gran Premio de La Bañeza tiene a un nuevo nombre propio, el de Antonio Jesús Castillejo. Al piloto murciano le van los retos y ayer se encumbró como el gran protagonista de una carrera mítica que sobre un trazado urbano y en su 57 cumpleaños reunió a 60.000 aficionados.

Castillejo, que el año pasado se estrenaba en lo más alto del podio de la categoría reina, la de GP125/Moto3, quiso emular a uno de los grandes del motociclismo, el italiano Valentino Rossi. Y con el mismo número de ‘Il Dottore’, el 46, se llevaba un botín de campanillas con el triunfo en la categoría que ya había saboreado, la de 125/Moto3, al que añadía el primer puesto en la que se estrenaba en el trazado bañezano, la de 80cc.

En la primera, que precisamente era la última carrera en disputarse, Castillejo apenas daba opción a sus rivales, entre los que se encontraba su hermano ‘Jero’. Ya lo había dejado patente en la sesión cronometrada del sábado donde se apuntaba la pole. Pero para un campeón como él lo importante era la carrera. Y para eso tenía que ratificarlo ante una nómina de rivales de altura. Su salida fue a todo gas. Con un crono de 1:11 y en apenas una vuelta su margen respecto a su hermano se iba al segundo y medio. Por detrás y como opositores al título transitaban Aitor Cremades, Jorge Belloso y un poco más retrasado Alejandro Martínez Mas.

Giro a giro y clavando los tiempos, la mayoría de ellos inferiores al 1:11, Antonio Jesús se construía un margen de seguridad cada vez más consistente. Su superioridad fue tan elocuente que apenas transcurrido el ecuador de la prueba ya había doblado a siete pilotos (al final sólo se salvaron de perder vuelta siete).

Salvo contratiempo su victoria parecía clara. Ni el cansancio propio de hacer doblete en el Gran Premio hacía mella en el piloto de Fuente Álamo. Hasta nueve segundos llegó a irse su renta respecto a Jerónimo al que empezaba a acosar Aitor Cremades que en las vueltas finales se acercó hasta el medio segundo. Y es que con un 1:10 en la vuelta 12 su candidatura a la plata cobraba fuerza. Eso sí, Jero Castillejo lograba aguantar para escolar en el podio a su hermano desde el segundo peldaño mientras que Cremades se hacía con la tercera posición con Belloso a apenas dos segundos y Alejandro Martínez, que ya sabe lo que es ganar en el circuito leonés, no podía reeditar el segundo puesto del año pasado y dedicárselo a su hermano Bernat, fallecido el pasado año en el trazado norteamericano de Laguna Seca.

Para Jesús Castillejo la victoria en la categoría reina de GP125/Moto3 no fue la única alegría que le deparaba el Gran Premio bañezano. Apenas dos horas antes también quemaba rueda con su primer puesto en la categoría de 80cc, que estrenaba presencia en la prueba. Y eso que su salida no fue como esperaba. La pole no le servía para situarse en cabeza tan pronto como esperaba. Encerrado en la recta, Castillejo se iba hasta la cuarta posición por detrás de Sergio Castillo, Alejandro Martínez y Carlos Caravaca. Las tres primeras pasadas por la meta de las 12 previstas sirvieron para ver a dos líderes distintos aunque al final ninguno de ellos podía resistir el empuje de Antonio Jesús que con un tiempo de 1:15 por cada giro ascendía a la primera posición de la clasificación una vez completadas cuatro vueltas. A partir de ahí su empeño ni era otro de abrir hueco. No quería jugársela con un rival tan peligroso como Martínez Mas.

Y menos en un trazado en el que ambos se desenvuelven a las mil maravillas y donde ir sólo favorece a la hora de hacer frente a los exigentes 1.750 metros del circuito urbano.

Castillejo lo tenía claro y durante siete vueltas intentó poner tierra de por medio con el piloto de Alberic. A lo largo de ese trayecto su premio se cifraba en apenas un segundo de margen. El triunfo no parecía nada claro hasta que en las vueltas finales la puesta a punto de la moto de Castillejo se mostraba más eficaz que la de Martínez Mas. Y eso le permitía asegurar el trofeo más rutilante de la carrera, el de oro. Por detrás y una vez que Sergio Castillo y Julián Mirales se fueran al suelo en la octava vuelta, el camino para la plata quedaba libre para Alejandro Martínez.

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También para completar el tercer peldaño Javier Triguero que en una sobresaliente remontada no sólo aprovechaba los errores y contratiempso de sus rivales directos, también demostraba su solvencia y pilotaje para hacerse con un lugar en el cuadro de honor de una carrera que cumplió una nueva y exitosa edición.