El Atlético se da un festín a costa del Guijuelo
justino sanchón | salamanca
El Atlético de Madrid dejó resuelta la eliminatoria de dieciseisavos de final de la Copa del Rey al ganar ayer por un contundente 0-6 al Guijuelo, que milita en la Segunda División B, en el estadio Helmántico de Salamanca, y que acabó el partido con 10 tras la lesión de Jonathan. El encuentro no tuvo ni emoción ni fue disputado, ya que durante los 90 minutos se demostró la diferencia importante entre los dos equipos, a pesar de que Simeone sacó en la alineación titular a jugadores que no suelen disputar minutos con el equipo. Sin embargo, los habitualmente titulares, como Correa o Carrasco, fueron los que mostraron una auténtica superioridad ante la defensa contraria.
El inicio de partido fue frío, demasiado frío, por unos y otro. Los minutos pasaban, los jugadores chacineros apenas inquietaban a la portería del Atlético de Madrid, salvo en las escasas jugadas que dirigían tanto Maiki o Luque, pero que se morían en la frontal del área.
El Guijuelo estuvo parco en juego, temeroso en la salida del balón desde la defensa, y poco agresivo sin balón, lo que hacía que los colchoneros llegaran con mucha facilidad, pero sin peligro, a la portería contraria.
Sin embargo, cuando Correra, Gaitán o Carrasco movían el balón con rapidez era cuando el Atlético conseguía inquietar a su rival, como la jugada en la que Gaitán, otro de los activos de la primera parte, se iba solo hacia el portero salmantino y fue derribado por Héctor en el minuto 28, un penalti que materializó Saúl.
Las siguientes jugadas se trenzaron por los madrileños con rapidez, aunque Kike Royo paraba todo lo que le llegaba, salvo un gran disparo, seco y certero, de Vrsaljko tras un pase de 30 metros de Thomas, que hizo el segundo gol en el minuto 44.
La segunda parte parecía que iba a empezar como la primera, fría, pero nada más empezar, un rápido contraataque lanzado por Vrsaljko terminó con Carrasco solo ante el portero que lo bate por bajo. A partir de ese momento, el Atlético de Madrid hizo lo que quiso, cuando quiso y en el momento que lo consideró, como la jugada entre Saúl y Carrasco, que fue el cuatro a cero. En pleno festival aún llegarían dos más para redondear el 0-6.