El líder gana con lo justo

Lucas Vázquez celebra con Kovacic tras marcar el tercer gol ante Osasuna. VILLAR LÓPEZ
Osasuna 1 Real Madrid 3 Cristiano, Isco y Lucas Vázquez dan la victoria al líder en otro partido de desorden, relajación y poco fútbol
AMADOR GÓMEZ | PAMPLONA
Decía Zidane la víspera del duelo ante Osasuna que no le gustaba nada el partido del líder contra el colista en El Sadar y que a los futbolistas «lo que les mola es jugar» y que no les viene nada bien estar dos semanas sin competición. Su temor respecto a la primera afirmación estaba más que justificado, pero sus jugadores demostraron que no les gusta sacrificarse demasiado cuando se enfrentan a un rival teóricamente muy inferior y que, ya en demasiadas ocasiones, ni juegan, si saben a lo que juegan, aunque ganaron (1-3).
El equipo navarro no reflejó su posición en la tabla con el juego que desplegó, sobre todo en el primer tiempo, cuando estuvo en el aspecto futbolístico mejor que los madridistas, que dieron un paso al frente tras el descanso, cuando comprobaron que con 1-1 era el momento de ser más reconocibles y, ya con un 4-4-2, se fueron definitivamente a por el partido.
Ni siquiera quedó tocado Osasuna con la tempranera y grave lesión de Tano, víctima de una fractura de tibia y peroné tras un choque fortuito con Isco en el centro del campo, donde hubo mucha brega y poco fútbol, aparte de poca movilidad arriba, y como consecuencia de ello los porteros se vieron poco amenazados. A la primera que tuvo Cristiano el portugués no perdonó frente a Sirigu, que pudo hacer bastante más para rechazar el disparo del portugués, mientras que Keylor Navas se vio superado por la vaselina de Sergio León en una contra fulgurante del delantero osasunista, el mejor del partido en una primera parte en la que el juego y la actitud del Real Madrid resultaron muy decepcionantes. Y no sólo por el sistema de Zidane con los tres centrales, mientras un futbolista de desborde y descaro como Lucas Vázquez se encontraba en el banquillo y los blancos sufrían por su desconexión y descontrol ante un Osasuna que quería tocar el balón y, salvo en la segunda parte, no se mostró inferior al Real Madrid.
Cuando verdaderamente cambió el encuentro fue tras el descanso y, curiosamente tras una nueva lesión, la de Danilo, en El Sadar disfrazado de carrilero intrascendente, que debió dejar su puesto a James, para que Zidane apostase definitivamente por un dibujo más fiel.