Tres escenarios para el recuerdo Tel Aviv, Tiflis… y ahora Split
Desde que en 2007 Lidia Valentín subía al podio en un torneo continental, la haltera de Camponaraya ha sido una asidua en el cuadro de honor de un Campeonato de Europa. Sólo en dos ediciones no lo hacía, la última en 2016 al estar recuperándose de una lesión para competir en los Juegos de Río en los que finalmente se colgaba el bronce. Pero no era hasta el año 2014 cuando saboreaba las sensaciones que produce colgarse una medalla de oro. Lo hacía en Tel Aviv iniciando un trayecto en el peldaño más alto el podio que repetía un año más tarde en la localidad georgiana de Tiflis. Allí la campeona española volvía a demostrar su clase superando con claridad al resto de rivales. El año pasado no pudo reeditar su corina pero en este 2017 Lidia regresaba al Europeo para sacarse la espina de esa ausencia. Y no podían salirle mejor las cosas coronándose como campeona. Para ella es la tercera corona en el campeonato, otro oro más que para ella se convierte en el tercero absoluto a los que hay que añadir otros tres más de plata y tres de bronce. Eso sin contar los que ha sumado en arrancada y dos tiempos en estos años.