Diario de León

FÚTBOL | SEGUNDA DIVISIÓN B

La Cultural recupera el mando

Cultural 3 Lealtad 1. El equipo leonés vence al de Villaviciosa tras una primera parte soberbia y vuelve a liderar el Grupo I de Segunda B tras los fallos del Racing y Celta B

Mario Ortiz celebra la victoria de la Cultural frente al Lealtad, que sitúa al equipo de Rubén de la Barrera como líder del Grupo I de Segunda División B. JESÚS F. SALVADORES

Mario Ortiz celebra la victoria de la Cultural frente al Lealtad, que sitúa al equipo de Rubén de la Barrera como líder del Grupo I de Segunda División B. JESÚS F. SALVADORES

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ÁNGEL FRAGUAS | LEÓN

El Reino de León vuelve a ser letal. Juego brillante, de otra categoría. Sí de otra categoría. La Cultural sonó a música celestial en una primera parte que ni el rival la hizo desafinar. El cuadro culturalista recuperó el mando del Grupo I de Segunda División B con tres goles en un abrir y cerrar de ojos. En 22 minutos, partido para la talega culturalista. Benja, Mario Ortiz y Gallar sentenciaron con una primera media hora primorosa de los dirigidos en la parte técnica por Rubén de la Barrera. Después, en la segunda mitad, control y cierre. Sólo el gol visitante de Álex Blanco al ejecutar una falta en las inmediaciones del área. Al final 3-1 y liderato leonés tras los fallos del Racing de Santander en Guijuelo (1-0) y del Celta B en El Montecillo frente a la Arandina (3-3).

Esta Cultural vuelve a deleitar, a enamorar, a ponerse en pie para despedir a los jugadores. El Reino de León promete un fin de temporada intenso. Frente al Lealtad, el equipo de Rubén de la Barrera desarrolló un fútbol por encima de la categoría para lanzar otro mensaje a León para que abarroten cada domingo el Reino.

Fútbol en estado puro. Del que llena el ojo del aficionado y las gradas del estadio. Ese que ha instaurado Rubén de la Barrera. Juego combinativo, verticalidad, fuerza, calidad y no desfallecer jamás. Ritmo, intensidad y posesión desde el minuto uno al noventa y tantos. Ese es el cartel grabado a fuego en la puerta del vestuario. Todos por un mismo objetivo. Nadie se baja del barco. Y el técnico culturalista tan satisfecho. Todos quieren entrar en el equipo. Sólo basta mirar los que calientan banquillo: Gianni Zuiverloon, Antonio Martínez, Iago Díaz, Viti, Jorge Ortí... Un equipazo en el campo y en la banda. Todos deben sentirse

Rubén de la Barrera y su grupo de artistas dio una lección que va más allá de lo deportivo frente al Lealtad durante la primera parte del encuentro. El técnico que está haciendo florecer el culturalismo a golpe de partidazo cada domingo desde que comenzó la temporada, planteó el sistema y el equipo que toda la afición se sabe ya de carrerilla. Un bloque que juega de memoria y que conoce el mensaje de su entrenador. Dos moralejas que dicen lo que es el equipo culturalista. Un entrenador que nunca deja ni el más mínimo detalle a la improvisación y una plantilla profesional que resuelve en el campo el trabajo semanal. Además, con regalos a la grada. A la afición le corresponde ser el jugador número 12 y hay que mimarla.

La Cultural dio un paso fundamental hacia la Segunda División tras la victoria ante el Lealtad de Villaviciosa. Los tres puntos sumados, tras los fallos de Racing de Santander en Guijuelo y del Celta B en Aranda ponen al cuadro leonés en la rampa de Segunda División. Restan dos jornadas por delante para la conclusión del campeonato de Liga regular.

Ante el Valladolid en Zorrilla

El penúltimo de Liga ante el filial del Real Valladolid, el domingo a las 12.00 horas en el Nuevo José Zorrilla, con el propósito de dar un mejor acomodo a la numerosa afición que se desplace con el conjunto leonés a tierras pucelanas, en viaje organizado por la Cultural y Deportiva Leonesa.

Después en la última jornada toca recibir al Osasuna B, en lo que puede ser la primera fiesta del culturalismo, confirmando el liderato del Grupo I.

El bloque de De la Barrera ya huele a una categoría superior. Sobre todo, por el olor de su capacidad. Por lo que desprende en el partido de los domingos. Además, en el banquillo hay un entrenador. Hay buenos preparadores y malos entrenadores. Los primeros llevan por el libro el trabajo, los detalles, los entrenamientos semanales, las charlas diarias a la plantilla y a la prensa. Pero no actúan con la misma diligencia cuando llega el partido del domingo. Que a fin de cuentas, es lo que cuenta. Y en este cometido, De la Barrera está de diez. Si algo se atasca. Si no va. Si no funciona. Para desatascarlo está el entrenador desde la banda. Un surco al lado de su banquillo para encontrar la solución con la mirada a veces arriba, en el cielo, otras en su segundo Mourelo y casi siempre con el ojo acompañando a sus enérgicas correcciones en el campo de batalla. Hay entrenador, en la plena extensión de la palabra. Y equipo. El ascenso llegará. Seguro.

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