Y León se dio un baño de masas en Guzmán
Miles de leoneses ‘toman’ la plaza para compartir el ascenso con los jugadores La plantilla se bañó en la fuente .

MARCIANO PÉREZ/JESÚS F. SALVADORES/F. OTERO PERANDONES
PABLO RIOJA | LEÓN
Guzmán hizo bueno eso de vestirse con los atuendos de la Cultural días antes del partido. Fue el primero en creer que la hazaña era posible y pronto contagió al resto. En realidad nadie quería hablar de celebraciones las horas previas, pero el mero hecho de imaginar una plaza atestada de gente no pudo contener las emociones. Nunca se había vivido lo de ayer. No al menos en color. Y no ante los ojos de tantas generaciones resignadas a salir a las calles de su ciudad a gritar los títulos del Real Madrid, del Barcelona o de la Selección Española. Esta vez sí, su equipo de fútbol merecía un baño de masas.
Y así fue, con jugadores y cuerpo técnico a lomos de un autobús blanco y descapotable, cómo miles de leoneses miraban atónito a una estatua que ayer señalaba el camino de la gloria. Sólo la plantilla pudo mojarse esta vez en las aguas de Guzmán. El resto se limitó a cantar y corear cada uno de los gritos de guerra que han ido convirtiendo en letanía desde el primer partido. Las bengalas rojas alumbraron el negro cielo que ya imponía su ley. Todo estaba cumplido.