Diario de León

FÚTBOL | LIGA DE CAMPEONES

La leyenda blanca crece con Cristiano

Juventus 1 - Real Madrid 4 | El equipo blanco logra la duodécima y el doblete, 59 años después, tras sobreponerse a una mala primera parte y aplastar a los italianos en la segunda

Los jugadores del Real Madrid estallan de júbilo tras recibir en sus manos la duodécima que porta el capitán Sergio Ramos. PETER POWELL

Los jugadores del Real Madrid estallan de júbilo tras recibir en sus manos la duodécima que porta el capitán Sergio Ramos. PETER POWELL

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RODRIGO ESRRASTI | CARDIFF

«Reyes de Europa», coreaba la afición del Real Madrid en Cardiff casi media hora antes de que Sergio Ramos recibiese la duodécima Copa de Europa (1-4). El trono europeo sigue siendo madridista. Por primera vez desde que cambió el formato el campeón retuvo el título en la que quizá fue la mejor final reciente de la Champions League, siempre que el espectador no fuese simpatizante de los dos implicados. Y, aunque sufrió, se la llevó el rey de la competición. El que gana cuando es el mejor equipo del continente, cuando sólo es capaz de mostrarlo en Europa y cuando tiene minutos en los que es inferior a su rival. No juega las finales; las gana. Tiene un ADN diferente al resto, más allá del nombre de jugadores, técnicos y presidentes.

Por eso suma más ‘orejonas’ que nadie. A la merecida celebración, con doblete incluido 59 años después, llegó esta vez por un camino con muchas curvas. Zidane tomó la decisión más dolorosa. Se quedó sin Lucas Vázquez ni James como revulsivos. Isco era por fin titular en una final, su gran día para reivindicarse como un futbolista más efectivo que efectista. No lo logró en un primer tiempo que fue de la Juventus, aunque terminó igualado gracias al acierto de Cristiano Ronaldo. El luso, primer futbolista en marcar en tres finales de Champions, acertó la primera vez que su equipo se acercó a Buffon. Recibió una bola en la zona ancha y descargó a Carvajal, que tras unos metros le devolvió la pelota que según llegaba fue certificada la red tras pasar junto al pie de Bonucci pegada al poste imposible para Buffon. Ese era el gol 500 del Real Madrid en una competición en la que también anotó el 400 para los blancos. Una máquina competitiva que ha llegado más enchufada que nunca al tramo final de la competición gracias a los descansos de Zidane. Y que después marcó el de la sentencia, el 1-3 que puso fin a la intranquilidad blanca y le permitió llevarse el MVP de la final.

Mandzukic inventa el empate Y es que la Juve, aunque quedó aturdida tras lamentar haber desaprovechado haber tenido recluido al Real Madrid en su área, se rehizo con la misma idea. Velocidad de juego y finalizar la jugada. Si se producía una pérdida debía replegarse rápido. Y en el peor de los casos cometer falta. De esas tácticas. Keylor Navas fue puesto a prueba por Higuaín en un par de ocasiones pero no fue hasta un zapatazo frontal de Pjanic cuando la afición blanca asumió que tocaba un rato de sudores fríos.

El Madrid borró a la Juve. Tras el paso por el vestuario el panorama varió radicalmente, pese a mantenerse los mismos 22 jugadores en el césped. Kroos siguió onmipresente pero esta vez encontró aliados y el Madrid pasó a dominar la pelota. Con ella se acercó a Buffon y transmitió ese miedo que sólo el rey de Europa es capaz de lograr con tres toques en campo ajeno. O con disparos lejanos. Y en el tercero, tras dos erróneos de Marcelo e Isco, llegó el inesperado tanto de Casemiro. La pegó lejana el brasileño. Poco después Cristiano se adentró en el área para adelantarse a Bonucci y finalizar de primeras un centro al primer palo de Modric al más puro estilo Figo. Zidane sólo tiró de Bale después de que los suyos hubiesen provocado los ‘olés’ de una hinchada que cantó «Somos los reyes de Europa». Asensio, que acababa de salir, redondeó la goleada con el cuarto de la noche. La Champions empezó muy mal para el Madrid y acabó convirtiéndolo en leyenda.

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