Alentaron la épica y la verdad es que faltó poco
Con cinco goles abajo a falta de pocos minutos, la afición del Ademar creyó en el milagro y la remontada hasta el final.

La afición ademarista volvió a estar al lado de su equipo. FERNANDO OTERO
g. fernández | león
Había calor en el ambiente. Mucho. León dio la bienvenida a la primera jornada de la Copa del Rey con un día de tremendo calor y de mucho bochorno. No era mala cosa para ir preparando el calor que se vivió en las gradas del Palacio para la última cita del día el partido entre el Abanca Ademar y el Helvetia Anaitasuna, el cruce del que se saldría el último semifinalista del torneo después de Granollers, Barcelona y Naturhouse. Poco a poco la grada se fue poblando de bufandas con el escudo del Ademar y la frase que resume un sentimiento: Yo soy de León. Ya lo dijo Cadenas en su momento: Aquí mandamos nosotros.
Mandaron durante toda la primera parte y el comienzo de la segunda pero luego el paso se torció y el partido también. Tanto que falta de pocos minutos el equipo iba cinco abajo y parecía imposible. Pero ahí volvió a surgir esa comunión grandiosa entre la afición y el equipo. El Palacio sonó a épica y la heroica casi llegó. El deporte es así, tiene también su dosis de amargura. Llegarán sin duda citas con mejores finales. Y la afición ademarista seguirá estando ahí.